“Alemania es el país del que más depende la Unión Europea”

El profesor de la Universidad Hümboldt de Berlín Henfried Münkler es una de las voces autorizadas –acaso una de las más relevante en su país– para hablar del poder de Alemania.HenfriedMunkler

Su último libro, Macht in der Mitte (Ed. Körber-Stiftung, 2015), versa precisamente sobre “el poder en el centro” de Europa en el que se ha convertido el país de Angela Merkel, que este fin de semana festeja los 25 años de la reunificación.

A su entender, Alemania ha “caído” por razones circunstanciales en un papel “semihegemónico” en el ‘Viejo Contiente’ que los políticos germanos aceptan desde hace muy poco y que la población teutona aún no reconoce como tal. Se quiera o no en Alemania y en el resto de Europa, el país de la canciller se ha convertido, según Münkler, en el pegamento que mantiene junta a una Unión Europea que se ha convertido en “una acumulación de egoístas”.

En su libro, usted habla de las nuevas tareas que tiene que asumir Alemania en Europa, ¿Cuáles son esas tareas?

Me refiero especialmente al desafío de mantener unida a Europa, una Europa en la que la cohesión ya no funciona bien sobre la base de la legalidad de sus tratados ni sobre la fuerza vinculante de sus valores, una Europa que se ha convertido en una acumulación de egoístas. Con la primera ampliación al sur y la segunda al este la heterogeneidad sociocultural del proyecto comunitario creció de modo que se unieron diferentes culturas políticas. En este contexto, Europa necesita un poder en el centro.

¿Cuando empezó Alemania a ejercer ese papel de “poder en el centro”?

La clase política en Alemania reconoció, probablemente por primera vez, el nuevo papel del país en el contexto de la crisis del euro. Y esa fue una constatación amarga, porque hasta entonces Alemania, siendo la economía más fuerte y el país más poblado de la UE, se había limitado a jugar el papel de líder en la retaguardia, una posición que era mucho más cómoda.

¿Tiene usted la impresión de que los políticos alemanes y de que la sociedad en general han aceptado este papel de liderazgo de Alemania en Europa ?

Los políticos se han dado cuenta de que sin esa posición de Alemania en Europa, la Unión Europea se desintegraría. La población alemana todavía no ha comprendido esto. La población alemana está de luto por el papel previo que jugaba Alemania de líder en la retaguardia y cree que podría mantenerlo, como si nada hubiera cambiado. Esto no es un fenómeno necesariamente nuevo, pero complica hacer política internacional en Alemania.

¿En qué sentido es difícil para Alemania ejercer de líder en Europa?

Por su puesto a Alemania le pesa el periodo histórico del nazismo. Quienes quieren bloquear propuestas alemanas en Europa traen a menudo el recuerdo de Adolf Hitler y de los nazis. Esto es lo que se ha observado en la cuestión de los programas de rescate a Grecia. Pero uno también tiene que ver que desde hace más de 65 años Alemania es un país democrático basado en el estado de derecho que ha invertido más que cualquier otro miembro en el proyecto europeo.

¿Cuanto explica el trágico pasado del III Reich el que a Alemania aún le cueste liderar?

Ha de entenderse que muchas de las referencias que se hacen al periodo nazi sólo tienen como propósito chantajear a Alemania. Ante ese tipo de referencias, uno tiene que dejarlas rebotar para que no le afecten.

¿Qué piensa usted cuando lee eso de que Alemania es una “potencia hegemónica reticente”, según los términos del semanario británico The Economist, o que Alemania es una “potencia sin deseos”, de acuerdo con la descripción del mensual francés Le Monde Diplomatique?

Personalmente, yo hablo de un papel semihegemónico de Alemania en Europa. Entiéndase por esto que los alemanes no lo han buscado y no han querido ese papel, pero han caído por las circunstancias en ese papel. En esa posición, Alemania debe alcanzar compromisos en la Unión Europea y debe preocuparse por asegurar que se respeten las reglas.

¿Cuánto poder tiene Alemania en Europa?

Alemania tiene el poder que le confiere ser el miembro del que más depende la Unión Europea y el poder del miembro que más se beneficia de la UE, del mismo modo que la UE se beneficia de Alemania. Uno puede imaginarse a la UE sin un determinado número de miembros. Pero una UE sin Alemania es inimaginable política y económicamente. La UE también depende la composición del Gobierno alemán, porque un populista de derechas como Viktor Orbán o un populista de izquierdas como Alexis Tsipras en un Gobierno en Berlín supondrían el final de la UE.

¿Hasta qué punto tener un “poder en el centro” como Alemania en Europa significa que no hay más eje París-Berlín? ¿O caso esa expresión significa que el motor de Europa es sólo Alemania?

Francia ha quedado en un segundo plano por sus problemas económicos. La poderosa posición de la derecha populista, el Frente Nacional, restringe el margen de maniobra político de Francia. Aún así, el Gobierno alemán está tratando de implicar a Francia. Piense en las negociaciones sobre Ucrania con Rusia. En esto el Gobierno alemán quiere renovar el eje Berlín-París. Si el eje no ha funcionado bien es más por París que por Berlín.

¿Qué papel ha estado jugando la canciller Angela Merkel en este proceso por el que Alemania se ha convertido un “poder en el centro”?

Angela Merkel está muy bien hecha para ejercer ese poder. Escucha mucho, y no se compromete en política con ocurrencias o cosas así.

¿Hasta que punto Alemania sufre ese proceso por el que se ha convertido en un “poder en el centro”?

Los alemanes sufren más bajo esta nueva posición en Europa de lo que la disfrutan. Éste es un muy buen requisito para no convertirse en un poder con exceso de confianza y, en lugar de eso, actuar con gran sentido de responsabilidad.
Fuente:eldiario.es

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