Antonov, el avión gigante que se roba las miradas de todos este fin de semana

El Aeropuerto Internacional Islas Malvinas y sus zonas aledañas se llenaron de curiosos y aficionados con motivo de la estadía del Antonov AN-124 en la pista. Una gran cantidad de gente, de todas las edades, se acercó hasta Fisherton para ver al gigante soviético, que se quedará hasta el lunes a la mañana.

El parque contiguo al Aeropuerto Internacional de Rosario se llena todos los fines de semana de gente que, en caso de buen clima, aprovecha y se hace una escapada con el equipo de mate y la familia para disfrutar la jornada. Esta vez, el aliciente de una tarde por demás de agradable fue el enorme avión que descansa en la pista hasta su partida, mañana, hacia Río de Janeiro.

Gente de todas las edades y familias enteras coparon la calle vecina a la terminal aérea, muchas veces cerrada por un portón, que estuvo abierta al público que la transitó a pie, en moto y en auto para lograr mejores tomas del avión soviético.

Muchos se acercaron con sus celulares y sus cámaras digitales, aunque no faltaron los que estuvieron mejor provistos ante una situación de este tamaño: cámaras de fotos profesionales y binoculares de todos los tamaños para ver de cerca las actividades que se desarrollaban en la aeronave. Además de registrar imágenes y curiosear, muchos se instalaron con reposeras en zonas con buena vista del Antonov y otros decidieron recorrer la calle completa.

Tal fue el caso de Oscar, que estuvo mirando el AN-124 en compañía de su perro: “La última vez que vino no lo pude ver”. El hombre, que en ningún momento le sacó la vista al avión, hizo referencia al 24 de abril de 1998: el mismo modelo vino a Rosario para traer un generador para una empresa metalúrgica de San Nicolás, aunque sólo se quedó por 24 horas. Además de estar acompañado por su mascota, Oscar contó que fue con su familia para ver el avión: “Me encantan los aviones. Me vine desde zona sur, y encima me enteré ayer que estaba”. Algo que también remarcó Oscar es que “se perdió el aterrizaje”, que tuvo lugar el viernes a las 8.40; es por esto que tanto él, como muchas personas que tengan la posibilidad, irán a ver el despegue que hará el AN-124 a primera hora de mañana.

Las sorpresas entre el público fueron de lo más variado. Los más chicos preguntaban todo acerca del avión, fascinados con el hecho de que semejante aeroplano estuviese tan cerca. Dos personas en moto, que entraron por la calle exclusivamente para ver al avión, fijaron su vista en la parte de abajo del Antonov. “¿Viste la cantidad de ruedas que tiene?”, le dijo uno al otro. En efecto, la nave cuenta con cinco ruedas por lado para poder sobrellevar las más de 175 toneladas (su peso al momento de estar vacío) por la cinta asfáltica de los aeropuertos que visita.

Cuestión de colores. El modelo que se encuentra actualmente en la ciudad, el UR-82007 de la empresa Antonov Design Bureau, es de bandera ucraniana; y es por ello que, en algunas partes del casco del avión, se pueden divisar los colores azul y amarillo de la bandera del país europeo. Dos amigos en moto, que pararon un momento para contemplar el gigantesco ejemplar, no perdieron tiempo y señalaron que “el avión se puede quedar tranquilamente en la ciudad. Los colores son muy buenos”.

Aficionados. Entre la gran cantidad de curiosos y apasionados por los aviones, hubo un grupo que se dedica a tomar fotografías de todo tipo de ejemplares que surquen los cielos argentinos.

Un grupo de spotters (que observan y realizan el registro de aviones, barcos, trenes y automóviles) estuvo alineado en el mirador del Aeropuerto Internacional de Rosario viendo el Antonov AN-124. Facundo, que se dedica a la actividad hace 20 años, es contador y, para él, éste es su hobby: “Vinimos el jueves temprano porque nos habían dicho que venía ese día, y nada. Me puse muy contento cuando supe que venía. Fue siempre lo mismo, otro avión que venía. Hasta que llegó y nos dimos cuenta de la magnitud del caso”, aseguró.

Una de 53. La aeronave que trajo el rotor de 66 toneladas para la central termoeléctrica José de San Martín, de Timbúes, es una de las siete que posee la compañía ucraniana Antonov Design Bureau. La flota mundial completa, que consta de 53 ejemplares, se complementa con diez modelos en manos de la rusa Volga-Dnepr, ocho para la también rusa Polet Airlines, dos para Lybian Arab Air Cargo (Libia) y una que pertenece a Maximus Air Cargo, empresa de Emiratos Arabes Unidos. Las 25 restantes las utiliza la Fuerza Aérea Rusa.
Fuente: lacapital.com.ar

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