Argentina y el modelo de la India

“Nuestro modelo no es Estados Unidos ni Europa, es India” dijo Gabriela Michetti off the record a varios periodistas que esperaban entrevistarla en Casa Rosada. Esta definición esconde, en sí misma, el “modelo económico” que pretende el macrismo para la Argentina.

¿De qué se trata ese modelo?

Profundicemos los aspectos centrales de un país que hoy se ubica en los primeros lugares de los países emergentes: India cuenta con una población de más de 1.100 mil millones de habitantes y, debido a la falta de control de natalidad, se estima que supere la población china en algunos años. En cuanto al modelo económico, India luego de declarar su independencia de Gran Bretaña en 1947, y desde ese momento, experimentó un lento proceso de evolución transitando desde una economía “primitiva” de tipo rural, a una industrialización dirigida por el Estado que concentró la producción en clanes familiares y sectores de castas dominantes que hoy ostentan una posición hegemónica en la economía india.

El punto de inflexión del modelo económico se dio en 1991 cuando comenzó una época de reformas de neto corte ortodoxo. Las políticas aplicadas consistieron en la desregulación del comercio exterior, la inversión extranjera directa y la privatización de empresas. Además, se consolidó la estructura oligopólica, ya sin protección estatal.

El boom de los servicios, sobre todo en el ramo de las telecomunicaciones, desplazó a la actividad agropecuaria y a la industria manufacturera como pilares de la economía para registrar un aumento del 25 por ciento de las exportaciones. Esto generó divisas que le permitió a India obtener un lugar de privilegio en el mercado global y creó las condiciones para ser epicentro de la IED a través de la mano de obra barata. Por otro lado, el sector servicios tiene un rol minúsculo en la creación de empleo dado el tamaño de la fuerza de trabajo de la India. En ese sentido, mucho más dinámico es el sector manufacturero es la industria textil, generador de una buena parte del empleo registrado. Si se mide el PBI por sectores nos encontramos con que servicios cuenta con el 55 por ciento seguido por la industria con un 28 por ciento y el agro con un 16 por ciento. De todas formas, el grueso del empleo se produce en la economía informal.

Así las cosas, India cuenta con un crecimiento sostenido propio de una economía como la de los países de los BRICS y exportaciones de más de 200 mil millones de dólares. En 2011 la participación en el comercio mundial fue de 1,7 por ciento para las exportaciones y de 2,6 por ciento para las importaciones, promediando un porcentaje de 2,15 por ciento. En ese contexto, el comercio internacional significó un 50 por ciento del PBI, persiste un importante flujo de capitales provenientes de empresas extranjeras, una inflación del 5,6 por ciento, una política fiscal prudente y una baja tasa de interés.

En este contexto, podríamos decir que hay dos India, con dos niveles de crecimiento distintos: uno hacia afuera y otro hacia adentro, en donde observamos una situación social que no corresponde con los números de la macroeconomía.

Generación de empleo

Cuando hablamos de servicios hablamos de la industria del software y las telecomunicaciones en donde el trabajo generalmente se da con salarios bajos en comparación a Estados Unidos y Europa. Se trata de un proceso de relocalización en el mundo productivo que permitió que India ocupe los lugares de relevancia en la gobernanza global, registrar un crecimiento económico del orden del 6, 8 o 10 por ciento y de la capacidad de suministrar trabajadores indios de habla inglesa a trabajar en multinacionales por salarios bajos. Para ser más claros, mientras que el total de la fuerza de trabajo india llega a los 450 millones, el empleo total en el sector tercerizado de servicios se ubica alrededor de los dos millones de trabajadores. El resto del empleo en el sector corresponde a actividades de autoempleo de baja productividad, sin organización.

India decidió dirigir su economía hacia un sector que no genera niveles de empleo, cuenta con un conglomerado industrial oligopólico hegemonizado por los viejos clanes, como los Tata, y un sector rural en descenso cuya creación de trabajo no regula horas ni condiciones. Cabe destacar que, a diferencia de Argentina que fugan capitales al exterior, estos sectores económicos utilizan la inversión extranjera en clave nacional.

Pobreza

Lejos de la “pobreza 0” que promete el gobierno argentino, India tiene el 56 por ciento de la población bajo la línea de la pobreza. Según el New York Times, se estima que alrededor del 42,5% de los niños en la India sufren de malnutrición. Por su parte, el Banco Mundial afirma que la pobreza bien es la causa subyacente de la desnutrición y el crecimiento económico superior que experimentan los países del sur de Asia en comparación con los de África subsahariana no se ha traducido en el estado nutricional superior. Los números dicen que en la actualidad hay 330 millones de sus habitantes viven bajo el umbral de la pobreza, hay casi 2,5 veces más analfabetos que en todo el África del Sur, y cerca de la tercera parte de los menores de 16 años está abocada al trabajo infantil.

El tradicional sistema de castas, a pesar de haber sido abolido por la Constitución en 1950, constituye la matriz social del país. Así, las mayores injusticias se comenten con las castas inferiores (denominadas dálits o intocables), las comunidades tribales y los pequeños agricultores. Esta situación los obliga a trabajar en condiciones degradantes, a no tener acceso a la propiedad de la tierra y a soportar violencia física y psicológica por parte de las castas superiores. Su extensa mano de obra hace que sean una opción muy popular para empresas internacionales que externalizan su trabajo.

Las clases medias altas llevan una vida de país desarrollado, un dato que lo comprueba es el aumento de la demanda de oro, culturalmente ligado a la riqueza y la prosperidad, mientras que los sectores más empobrecidos siguen sin recibir los beneficios de un modelo que genera riqueza pero no distribuye. El consumo popular, fundamental en cualquier círculo virtuoso de la economía, es cada vez más bajo. La inequidad social es moneda corriente en Estados prósperos como Bombay o Calcuta y el índice de mortalidad infantil es de los más altos del mundo con un 47, 2 por ciento por cada 1000 nacidos, muy por encima del de sus socios del BRICS (Sudáfrica 34, 6 %, Brasil 13,9 %, China 12,6 % y Rusia 9,8%). A su vez, el analfabetismo entre los mayores de 15 años es de arriba del 80 por ciento en el caso de los hombres y el 65 por ciento en el caso de las mujeres.

Si el gobierno argentino quiere aplicar este modelo en los próximos años estaremos frente a un escenario complejo. En cuatro años el macrismo querrá baja la inflación mediante el enfriamiento de la economía, la reducción del gasto, del salario y caída del consumo, conseguir divisas mediante el endeudamiento externo y el crecimiento de las exportaciones (descuidando el mercado interno) y atraer inversores. Lo que generó inversiones en India la capitalización del sector de los servicios en detrimento del empleo, la industria y el agro, ¿Seguirá ese camino?

Si el macrismo pretende el modelo Indio tiene orientar la economía hacia el “crecimiento hacia afuera”. En Argentina es a partir del agro, piedras y petróleo. Puede ser que además quieran orientar el ahorro interno, especialmente en el agro, el endeudamiento para infraestructura e IED hacia el desarrollo de servicios tecnológicos. Ese es el desafío del gobierno. Si copian al pie de la letra a la India, también va a haber ganadores y perdedores. Augusto Taglioni
Fuente: 0223.com.ar

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