Bolsonaro quedó con grandes chances de ser el nuevo presidente de Brasil

El candidato de la ultraderecha Jair Bolsonaro obtiene, con el 95,57 % de los votos escrutados en todo el país, el 46,70%, mientras que Fernando Haddad, delfín de Lula, llega al 28,37 %.

Esto significa que el 28 de octubre Brasil deberá celebrar una segunda vuelta para definir quién será su próximo presidente, ya que ninguno de los aspirantes obtuvo el 50% más uno de los votos.

Bolsonaro es un excapitán del ejército y legislador con 27 años en el Congreso que se hizo popular presentándose como un “salvador de la patria” frente a los políticos “corruptos” que llevaron a la mayor economía del continente a una debacle.

El político más popular del país, Luiz Inácio Lula da Silva, vio rechazada su candidatura y fue detenido por lo cual no pudo presentarse en los comicios lo que hizo que el PT disminuyera sus chances, mientras que Bolsonaro, líder en las encuestas, del Partido Social Liberal, sufrió un ataque a cuchilladas a un mes de los comicios, lo que terminó impulsandolo.

Bolsonaro es conocido por su nostalgia por la última dictadura, sus insultos a las mujeres y a los gays y sus llamados a reprimir la delincuencia, dándole más garantías a las fuerzas de seguridad.

Detrás del ex capitán está un nuevo sistema, concretamente la estrategia de la cúpula de las Fuerzas Armadas de construir un presidente propio, encargado de imponer lo que denomina una “nueva democracia”. Esta consistirá en un programa político ultraconservador y uno económico ultraliberal, con los condimentos de una participación activa de los militares en la vida política

En el tramo final de la campaña, el PT subió el tono contra Bolsonaro al advertir al electorado que, con su elección, la democracia estaría en peligro. Incluso, mediante un video, el partido de Haddad lo comparó con Adolf Hitler.

Mientras tanto, Haddad ha prometido dar marcha atrás a las reformas económicas del presidente Michel Temer que dice que han deteriorado los derechos de los trabajadores, para aumentar la inversión en programas sociales y recuperar los años de auge que Brasil tuvo bajo su mentor, Lula.

El senador Roberto Requiao, del oficialista PMDB pero muy cercano a dirigentes del Partido de los Trabajadores –y que no consiguió renovar su banca del Senado–sostuvo: “El efecto Bolsonaro y el duro ataque de infamias y calumnias pesaron en estas elecciones. Mi posición es la de respetar la decisión del voto”.

Por su parte, Bolsonaro dijo: “No haré ninguna negociación partidaria. A mí ya me apoyan más de 260 diputados del bloque ruralista, gran parte del bloque evangélico y de la bancada de la seguridad (policías y militares). En mis cuentas, tenemos aproximadamente 350 diputados que van a estar con nosotros y, en su mayor parte, ellos son honestos (sic). Ellos no quieren ver a al juez Sergio Moro en Curitiba”.

El ex ministro de Educación, en los gobiernos del ex presidente Lula da Silva, admitió que en caso de ser derrotado se apresurará a “saludar a quien salga triunfador”. Para la segunda vuelta, dijo, “vamos a buscar ampliar nuestras alianzas para todos los brasileños y brasileñas que, en forma independiente, puedan elegir por la democracia”
Fuente: noticiasurbanas.com.ar

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