Chango Cárdenas: “Mi vida cambió con ese gol y mi sueño se hizo realidad”

El memorable zurdazo de Juan Carlos Cárdenas tiene 50 años, pero no ha perdido ni un poquito así de vigencia. Sigue en el recuerdo de quienes lo gritaron con alma y vida el 4 de noviembre de 1967, y las generaciones posteriores de hinchas de Racing también lo enarbolan como símbolo de alegría y de orgullo. El responsable de aquella obra maestra que se tejió en el mítico estadio Centenario de Montevideo siempre será consultado y recibirá felicitaciones por lo que hizo: definir un partido muy especial, que le dio la Copa Intercontinental a Racing frente al Celtic de Escocia, y meterse de lleno en el corazón del pueblo académico.

– ¿Cuánto te cambió la vida ese gol contra el Celtic en aquella final?

-Y… pasó mucho tiempo, pero siempre me lo hacen recordar. Son decisiones que se toman en el momento, espontáneamente. Eso es el fútbol. Y mi vida cambió, claro, sobre todo porque fue un sueño que se hizo realidad. Yo vine muy jovencito de Santiago del Estero, y quién no se ilusiona con meter un gol de esa magnitud y de esa trascendencia. Fue maravilloso, no sólo por convertir el gol, sino además por lo que significó. Era el primer título del mundo para el fútbol argentino, y así lo sintió la gente. Incluso a muchos hinchas de otros clubes también les cayó bien el triunfo de Racing. Otros tiempos, otro mundo. Cuando llegamos, entre el público que nos fue a esperar había banderas de clubes de Primera y del ascenso.

– Tenía más precisión que potencia en el remate, pero probaba, sí. Y siempre fui obediente. Escuchaba a quienes me aconsejaban y constantemente me preocupé para trabajar y mejorar el tiro con las dos piernas. No tenía problemas de perfil. Le dí con el empeine, la agarré de lleno y en el aire ya me di cuenta de que el arquero no llegaba ni con ayuda. Por eso en algunas fotos salí festejando con los brazos hacia arriba, porque grité el gol antes de que entrara la pelota. Al Celtic también le marqué de zurda el segundo en la revancha en Avellaneda. Ellos arrancaron ganando, empatamos con un gol del Toro Raffo y yo metí el del triunfo, que nos mandó al tercer partido en Montevideo.
Virtudes de un equipazo

– ¿Cuáles fueron las principales virtudes de ese Racing que ganó todo?

– Varias. El equipo primero despertó curiosidad, porque arriesgaba en momentos en los que el fútbol, en general, era bastante mezquino. Tuvimos un técnico que se la jugó, un preparador físico (Rufino Ojeda) que nos puso diez puntos en ese aspecto, muy buenas individualidades, dinámica, poderío ofensivo… en fin, fue un conjunto de cosas. Pizzuti nos ayudó mucho mostrándonos el rol que cada uno debía cumplir. Y cuando llegó el Bocha Maschio aportó una cuota muy valiosa de pausa y de rapidez mental. En ese Racing hasta defensores como el Coco Basile o el Panadero Díaz llegaban al gol, pero eso no nos hacía perder solidez del medio hacia atrás. De hecho, estuvimos 39 fechas invictos y después de perder con River armamos otra racha de 25 partidos sin perder.

A sus 72 años, el Chango Cárdenas siente que es un privilegiado, “por la familia espectacular que tengo y por el cariño que día a día me demuestra la gente”. “Dios me ha premiado”, dice, y sabe que las imágenes del golazo al Celtic lo acompañarán siempre, tanto que, según cuenta con una sonrisa, desde aquel instante celebra dos cumpleaños: el 25 de julio, por el día en que nació… y el 4 de noviembre, por ese zurdazo inatajable y glorioso que ya apagó cincuenta velitas, pero que no envejece.


Fuente: diariopopular.com.ar

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