Con un Messi descomunal Argentina volvió a sonreír

El calor seco y árido de San Juan (hicieron 37° por la tarde) terminó siendo una bocanada de oxígeno y aire puro para la selección argentina. Messi la rompió, jugó como líder dentro de la cancha y llevó al equipo nacional a reencontrarse con la victoria. Muy necesaria, por cierto, para salir de este final de año turbulento. 3 a 0 a Colombia con un golazo de Leo y dos asistencias de él para que Pratto y Di María sellaran la victoria.

La realidad es esa. Uno a veces trata de no agigantar o llenar de elogios la figura de Lionel Messi. Parece exagerado pero no lo es. Hoy ante Colombia, sin Messi, la Argentina no hubiera podido sumar de a tres.

A los 10´ estampó en el ángulo de Ospina un tiro libre que entró con esa bronca con la que jugó Leo en el Bicentenario, travesaño y a cobrar. A los 23´ hizo caer por la derecha a un defensor colombiano a puro amague y la puso con suavidad por encima de la defensa. En la cabeza del goleador Lucas Pratto que definió de manera fantástica, de cabeza, de pique al suelo para encaminar la noche.

Dos apariciones de Messi. Descomunales, diferentes,trascendentales, únicas e inimitables. Sólo como él puede llevarlas a cabo para que la selección comenzara a volver a creer. El resto del equipo solamente lo arropó, lo acompañó y él se hizo cargo de la situación. Ya había ganado Ecuador. Más tarde le iba a ganar Chile a Uruguay. Es por eso que la victoria tiene todavía más valor y más sabor.

Esta crónica le dedicará un párrafo al resto de los futbolistas argentinos. Biglia volvió a ser ese jugador de despliegue y simple que es tan necesario para cubrir espacios. Mascherano fue ese ladrón de balones también fundamental cerca de los marcadores centrales y Pratto aprovechó su momento, lo llamaron y dijo presente. El resto acompañó. Mercado firme. Banega impreciso pero siempre siendo opción y tratando de dar el primer pase. Y los centrales demostraron seguridad y firmeza de otra vez.

Messi jugó para un 10 una vez más. Consiguió su gol número 57 con la camiseta albiceleste y simplemente hizo ganar a un equipo y a un grupo de jugadores que se habían olvidado de los triunfos.

Espacio aparte para el tercer gol. Fue de Di María, pero Messi guapeó para robar una pelota en el rincón así a lo Maradona, con esa fuerza, con esas ganas, con esa rebeldía y después, bueno, que importa del después si usted ya sabe cómo terminó. Traslado. Pelota pegada al botín. Y toquecito al medio para que Di María también se sacara la mufa y la bronca para definir el partido.

Messi mejor no podría haber jugado en San Juan. Un partido que quedará grabado a fuego para los sanjuaninos. Messi jugó bien porque él hizo todo lo posible para que eso pasara. Falta la cuenta pendiente, rodearlo mejor, darle opciones, servirle la mesa más completa y variada. Pero eso ahora mucho no importa, lo fundamental es que la selección ganó y está en repechaje.

Termina este 2016 con 19 puntos a 1 unidad de Chile (le ganó a Uruguay 3 a 1) que será el próximo rival por allá por marzo del 2017 –sin Vidal suspendido- y con un estadio sin confirmar. Y también a un punto de Ecuador que venció a Venezuela. Más alto quedó Uruguay, pero a tan sólo 3 puntos.

Messi quizás hoy jugó el mejor partido de su carrera con la camiseta Argentina. Apareció en una situación muy adversa. Enredada. Incómoda para todos. Periodistas, jugadores, hinchas, dirigentes, todos. Pero claro, es Messi. Tranquilos, que es argentino.
Fuente: jornadaonline.com

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