Cuando asumió Macri, ¿hacía cuatro años que no se generaba empleo formal privado en la Argentina?

Entre 2011 y 2015 la cantidad de asalariados privados creció levemente por encima de la población. Sin embargo, ello se explica por lo ocurrido hasta noviembre de 2011, a partir de cuando hubo un deterioro, que empeoró con la gestión Cambiemos.

Desde su campaña electoral, Mauricio Macri dice que “desde 2011 que no se genera empleo privado”, algo que sus funcionarios repiten desde que están en el poder. Desde el kirchnerismo, sin embargo, sostienen lo contrario y señalan que el problema laboral se dio a partir de noviembre de 2015. ¿Qué dicen los datos?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la información que surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del período 2007-2015 es frágil (según el INDEC actual “debe tomarse con reservas”) y no hay consenso respecto de su fiabilidad (a diferencia de las cifras de precios, con las cuales hasta afines al kirchnerismo comparten la manipulación que hubo de los datos, que se plasmó en el uso de indicadores como los IPC provinciales para ese período). En cambio, los datos del Ministerio de Trabajo -en base al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA)- no han sido cuestionados por nadie. Además, cuentan con una segunda ventaja: surgen de registros administrativos (CUIT y CUIL), lo que implica una muy alta precisión del conjunto del país. En contraste, la EPH es una encuesta (que, como toda encuesta, tiene un margen de error), y además abarca a 31 aglomerados urbanos que dan cuenta del 62% de la población del país, dejando afuera al 38% restante y sin captar lo que ocurre en las zonas rurales y pequeños pueblos.

Sin embargo, los datos de empleo del Ministerio de Trabajo tienen una gran limitación: sólo contemplan a una fracción del mercado laboral (el formal), a diferencia de la EPH, que también da cuenta del mundo informal y de lo que ocurre en materia de desempleo. Dentro del segmento formal, el Ministerio distingue en varios subtipos: a) los asalariados (en relación de dependencia) en blanco que trabajan en empresas privadas, b) los asalariados del sector público, c) los asalariados (casi todas mujeres) que trabajan en el servicio doméstico en blanco y d) a los trabajadores independientes (autónomos, monotributistas “clásicos” y monotributistas sociales) que pagan regularmente sus aportes a la AFIP.

A diferencia de lo que ocurre con el empleo público, sí hay consenso en la mayor parte de las fuerzas políticas acerca de la necesidad de fomentar empleo en el sector privado en las empresas en blanco. A su vez, el empleo independiente por lo general es caracterizado como más precario que el asalariado formal, sobre todo por la inexistencia de derechos como el aguinaldo o las vacaciones pagas. Por eso, tomaremos fundamentalmente al empleo asalariado formal privado.

Además, hay que tener en cuenta que la población sigue creciendo alrededor de un 1% por año, por lo que si no se crean nuevos puestos de trabajo, empeora la situación. Por eso, tomaremos los “asalariados formales en las empresas privadas cada 100 habitantes” como la primera variable a analizar.

En la crisis de la convertibilidad (1998-2002) este indicador cae fuertemente, para luego mostrar un claro crecimiento hasta 2011 (con la excepción de 2009). A partir de entonces se nota un estancamiento hasta 2015 (con un bache en el recesivo 2014). En otros términos, la cantidad de puestos formales asalariados privados creció entre 2011 y 2015 marginalmente por encima de la población (4,7% contra 4,2%). En 2016, esta modalidad de empleo cayó 0,6% (y 1,6% en términos per cápita).
Por Daniel Schteingart
Fuente: chequeado.com

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