¿Cuándo un temblor puede ser un signo de alerta de la enfermedad de Parkinson?

El mal de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a muchos santiagueños, entre los 55 y 65 años, y si se detecta a tiempo se puede mejorar la calidad de vida con un tratamiento adecuado. Esta patología afecta un área del cerebro llamada “sustancia nigra”, donde se produce el neurotransmisor llamado dopamina que se encarga del control de movimientos voluntarios y del equilibrio, según explicó el Dr. Miguel Jacobo, neurólogo del medio.

Esta enfermedad tiene cuatro síntomas cardinales para prestar atención tempranamente, ya que puede aparecer en los jóvenes.

“Uno de los síntomas es el temblor, que es uno determinado y no significa que todas las personas que tiemblan tienen Parkinson. Generalmente es un temblor unilateral, de inicio, aunque después se puede hacer bilateral, puede estar afectada la mano, el pie, la mandíbula. La bradicinesia, que es la pobreza de movimientos es otro síntoma, sobre todo los movimientos involuntarios como el balanceo de manos, los faciales (hiponimia) porque es una inexpresividad facial. Los otros síntomas son la rigidez y la alteración de los reflejos de la postura, ya que son pacientes que tienden a perder el equilibrio”, señaló el especialista.

También rescató que “en principio son síntomas de compromiso motor, pero el cuadro parkinsoniano tiene síntomas no motores, que muchas veces son de mayor impacto en la enfermedad, como lo son la depresión, el insomnio, los dolores articulares, los trastornos gastrointestinales importantes y la salivación”.

Causa

Aunque no se conoce la causa de esta enfermedad, “se piensa que hay una concatenación de causas donde hay una predisposición genética y el efecto de ciertos factores ambientales tóxicos, como ser herbicidas, pesticidas, medicamentos que se usan para la agricultura”, según contó Jacobo.

“Esta conjugación de factores genéticos y ambientales logran que haya una sustancia negra en la parte profunda del cerebro, a ambos lados de la línea media, que esta sustancia interviene en el control de los elementos y deja de producir la sustancia dopamina, que tiene que ver con los movimientos”, agregó el médico.

También explicó que “en esta enfermedad falta dopamina y con la medicación suministramos un precursor de la dopamina para nuestro cerebro, por lo cual los síntomas mejoran sobre todo en las primeras etapas de la enfermedad”.

“Durante los primeros años el paciente responde en forma muy buena a la medicación, pero con el correr de los años, el paciente empieza progresivamente a disminuir su respuesta. Muchas veces por su propia enfermedad y por la medicación, que empieza a generar problemas”, indicó el médico.

Fuente: elliberal.com

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