De California a Salta: las chicas skaters son cada vez más y no se quedan quietas

Entre torneos y skateparks en todo el mundo, las mujeres tienen su lugar en el deporte; ¿qué pasa en las generaciones más chicas?

El sonido ambiente es el ruido rasposo de las ruedas deslizándose sobre el cemento, una y otra vez. Trepan rampas, suben y bajan, vienen y van. De tanto en tanto, el silencio detiene el tiempo en el aire, un salto, una prueba, y el golpe seco de la tabla al caer. Es un torneo de skate y quienes compiten son mujeres. Porque el skate hace tiempo que dejó de ser patrimonio masculino, y en la Argentina las skaters coparon la escena y vienen abriéndose camino.

El surgimiento del skateboarding se remonta a la década del sesenta, en California, en un intento de los surfers por trasladar las tablas a tierra a falta de olas. La práctica, que en agosto del año pasado fue declarada deporte olímpico y competirá por primera vez en Tokio 2020, no llegó al país sino hasta fines de los setenta con la entrada de las patinetas al mercado local por la apertura de las importaciones. Pero si entonces las mujeres que se animaban a subirse a una tabla eran la excepción, hoy son una movida consolidada y con identidad propia.

“Actualmente cuando vas a un skatepark hay mínimo tres pibas andando y cada equipo (patinadores esponsoreados por una marca) tiene una mujer que corre”, dice Deeny Suárez, fundadora de Girls Assault, una comunidad de skate femenino que organiza un torneo nacional con cinco fechas anuales, y que en 2016 cumplió diez años. Suárez explica que Girls Assault “surgió de la necesidad de fomentar la unión de las mujeres en el skate e incentivar a otras a que se sumen”.

Aliarse como estrategia no es solo un fenómeno local y parece dar frutos. En 2007, la organización norteamericana Poseiden Foundation realizó un tour por Sudamérica con una de las mejores del mundo: Vanessa Torres. “Fue la primera vez que pudimos ver una chica que se dedica al skate cien por cien y tiene un estilazo”, dice la referente argentina, Eugenia Ginepro; “eso despertó un montón de cosas: andar en skate, tener otros gustos”. Y es que ser mujer y andar en skate todavía se trata de romper estereotipos. Desde España, la comunidad Asiplanchaba, que también nuclea patinadoras, lo deja claro en su sitio online: “Esperemos que llegue un día en que se acaben las palmaditas en la espalda (…) y webs como la nuestra pierdan el sentido. Mientras tanto, una plataforma para las que planchamos algo más que camisas“.

Chicas skaters como bandera

Trascendiendo lo deportivo, el universo skater de mujeres empieza a transformarse en bandera. Recientemente se viralizó un video musical en el que tres chicas con velo islámico se burlan del sistema opresivo de Arabia Saudita, haciendo todo tipo de actividades como símbolo de liberación; entre ellas, skateboarding. “Amor, skate y feminismo” fue la frase que eligió el grupo Poncho para presentar en twitter el video de su último corte, “The love you got”, en el que la comediante Malena Pichot junto a Ailín Arzúa, una pequeña skater, patinan durante todo el clip.

Con solo nueve años y más de la mitad de su vida sobre una patineta, Arzúa viene ganando pista en los skateparks porteños. Con su casco rosa chicle y antes de sumergirse en el bowl de Pachapark, dice que lo que más le gusta del skate es que se divierte y que se lleva bien con la gente: “es como mi vida entera”.

Madres skaters

Hoy en día es normal ver nenas andando“, explica Suárez, “tiene que ver con las generaciones de los padres que están mucho más familiarizados con el skate”. Carolina y Emiliano, los padres de Ailín, pasan sus tardes en las pistas junto a su hija. “Requiere de mucho acompañamiento, no la podés dejar e irte como si fuera una clase de danza. Tenes que estar para que aprenda, y porque se puede lastimar”, dice Carolina.

La proliferación de espacios abiertos para practicar el deporte en los últimos años en el país es otro factor que ayudó a la tendencia. Según la página Skate Argentino hay más de cien skateparks en todo el país. “Hemos llegado a Salta y fue un desafío, porque el Norte es difícil con el tema de las mujeres”, dice Suárez, “pero hicieron un skatepark y empezó a haber más chicas andando”.

 

Patinetas caseras

También está la pata solidaria: después de ver sus tablas hundidas en el río, porque salían volando tras alguna prueba patinando en Puerto Madero, Josefina Goñi y Sofía Piqué decidieron ponerse en acción: “en definitiva, armar un skate no es algo demasiado complejo”, dice Goñi. Y lo que comenzó como una manera de no gastar más en tablas, terminó siendo Deslizate: talleres prácticos en barrios de alta vulnerabilidad social, en donde enseñan a chicas y chicos a construir su propia patineta. “Fomentamos el deporte pero también es una forma de que se vinculen a un oficio”, dicen Goñi y Piqué, que ya lograron llevar su proyecto a Bangladesh y ahora planean ir a Etiopía. Además, explican que, si bien la mayoría de los asistentes son varones, “el hecho de que nosotras seamos mujeres hace que muchas nenas se sumen“, explican

Así, la movida fue tomando forma y potencia. Ginepro recuerda su primer torneo femenino en el país en 2003: “fue contra cinco mujeres”. Hoy la cifra se multiplicó: en noviembre pasado, la skater obtuvo el primer puesto de la fecha nacional de Girls Assault. El evento convocó a más de 60 chicas. “Andar en skate es lo más lindo que hay, es para todas las edades y está buenísimo compartirlo y vivirlo“, dice antes de tomar velocidad y desaparecer detrás de una rampa de cemento.

Fuente://bairesparatodos.com.ar

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