Decepcionante documento final en la asamblea sobre drogas de la ONU

La Comisión Global de Políticas sobre Drogas, integrada por un notable grupo de exlíderes mundiales, señaló que la resolución adoptada en la sesión especial de la ONU sobre enervantes (UNGASS) es un fracaso y una “profunda decepción”.

No se mencionan los “dañinos efectos” de las políticas basadas en la prohibición sobre la salud humana, los derechos humanos y el bienestar de la sociedad. Criticaron que el documento refrende la validez de las tres convenciones de la ONU sobre drogas, debido a que mantiene un “inaceptable y anticuado” modelo basado en la prohibición.

Añadieron que el documento no llama a terminar con la criminalización de los usuarios de drogas, ni a abolir la pena de muerte para delitos relacionados con la posesión de enervantes, ni a revisar la clasificación de drogas, ni a promover estrategias de “reducción de daños”.

El texto, señalaron, “no ofrece propuestas para regular drogas y para poner a los gobiernos, en vez de a los criminales, en el control” de los mercados de enervantes. Celebraron no obstante que, pese al documento, representantes nacionales entre los que destacaron México, Colombia, Canadá y Nueva Zelanda, entre otros, expusieran la necesidad de regular el mercado de drogas y ensayar modelos alternativos a la prohibición.

En la conferencia participaron los exmandatarios Ruth Dreifuss (Suiza), César Gaviria (Colombia), Ernesto Zedillo (México); el empresario Richard Branson; el viceprimer ministro británico, Nick Clegg; la exalta comisionada de derechos humanos, Louise Arbour; y el exdirector de la Reserva Federal, Paul Volcker.

El documento adoptado este martes por la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre drogas cambia la aspiración mundial de “un mundo sin drogas”, por “un mundo sin abuso de drogas”, lo que abre camino a la despenalización y regulación, aunque no propone estas estrategias de forma explícita.

Asimismo, el documento acepta que las convenciones de la ONU pueden ser interpretadas de manera flexible por los Estados, y que cada gobierno puede adecuarlas a sus legislaciones nacionales.

Para los miembros de la comisión, sin embargo, el documento es “una profunda decepción”, porque evita reconocer los modelos ensayados por varios países en el mundo, y por cuatro estados en EEUU que, en vez de perseguir y penalizar, regulan el consumo y la posesión de drogas. “El documento de UNGASS fue largo en retórica y escaso en sustancia”, fustigó Branson. Añadió que el texto no reconoce los modelos exitosos de regulación de drogas, y que va en sentido contrario el sentimiento del público.

Deben regularse todas las drogas

“El mundo ya cuenta con una mercado regulado de drogas, y es el de los medicamentos producidos por la industria farmacéutica. No es perfecto, pero existe la experiencia sobre cómo distribuir de manera controlada sustancias muy peligrosas”, afirmó Arbour. La mayoría de los representantes de los Estados reclamaron que “se dé por muerta la llamada lucha contra las drogas” y varios otros se opusieron frontalmente a dejar atrás esas políticas.

Para muchos países de Latinoamérica, una de las más castigadas por el narcotráfico, llegó el momento de cambiar de enfoque y sustituir las políticas represivas por otras que tengan en el centro los derechos humanos y la salud pública. “Si hemos aplicado una receta basada en la represión por tanto tiempo sin resolver el problema, es hora de replantear el tratamiento”, resumió el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Colombia fue junto a México y Guatemala el gran impulsor de esta sesión especial de la Asamblea General de la ONU (UNGASS, por sus siglas inglesas), cita que reunió a todos los países del mundo para analizar el problema de las drogas. Sin muchos resultados tangibles, la cumbre sin embargo sirvió para dejar claro que, más allá de los papeles, las realidades están cambiando. “El consenso sobre la guerra contra las drogas está muerto. Como deberían, los Estados miembros de la ONU buscan soluciones pacíficas para controlar las drogas”, aseguró Steve Rolles, experto de la organización británica Transform Drug Policy Foundation.

Tras décadas centrándose en la mano dura contra los consumidores de estupefacientes, sin obtener resultados, parte de la comunidad internacional comienza a experimentar otros enfoques en los últimos años. Medidas como la despenalización del consumo, el apoyo a los adictos y la regulación de la marihuana se abren paso poco a poco. Sin embargo, la declaración aprobada por la ONU esta semana reafirma las ineficaces convenciones internacionales sobre drogas, aunque subraya su “flexibilidad” y reconoce la posibilidad de medidas alternativas al castigo.
Fuente: diarionorte.com

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