El aire contaminado nos afecta a todos

Pensar que porque vivimos en una zona privilegiada del planeta donde la contaminación ambiental es una anécdota es un error.

Nuestra región padece de maneras cada vez más frecuentes episodios de contaminación por humo que se suman al crecimiento del parque automotor y no debería sucedernos. Aún estamos a tiempo de controlar la situación ya que para nuestras provincias solo se trata de tomar acciones contra los basurales a cielo abierto y los pirómanos que le prenden fuego a cuanta basura produzcan en sus casas a despecho de los vecinos y la ciudad.

Pero en otras regiones el problema creció a tal punto que hay que amanecer mirando las noticias sobre si ese día se podrá usar el automóvil.

¿Por qué respiramos un aire sucio?

La OMS mide dos tipos de materiales particulados (PM) y establece unos valores que, de ser sobrepasados, determinan que el aire que se respira en una ciudad es de mala calidad y, por eso, peligroso para la salud.

Los materiales particulados se conocen como PM10 y PM2,5 y difieren en el tamaño de la partícula contaminante “que puede penetrar y alojarse en el interior de los pulmones”. Según las Directrices sobre la Calidad del Aire de la OMS, los valores seguros para la salud son de entre 10 y 25 microgramos por metro cúbico de aire para las partículas PM2,5 (promedio anual y promedio en un lapso de 24 horas, respectivamente) y de entre 20 y 50 microgramos por metro cúbico de aire para PM10 (promedio anual y promedio en un lapso de 24 horas, respectivamente).
Las partículas contaminantes pueden ser de carbono negro y metano, por ejemplo, pero no son causadas solamente por contaminación exterior, como la producida por grandes industrias o por el tráfico vehicular, sino por contaminación interior, dado que todavía en nuestra región se tolera la quemazón de hojas de árboles y residuos en general. En el 2014, la OMS concluyó que el 92% de la población mundial vivía en lugares donde no se respetan las Directrices Sobre la Calidad del Aire y nosotros estamos entre esas regiones donde el humo es una anécdota o un riesgo incendiario antes que un drama sanitario.

¿Qué tienen que ver los autos?

Aparentemente en las capitales de provincia del NEA la polución por combustión de motores a nafta o Diésel no es un problema muy grave y esto es solo una suposición porque no hay datos públicos sobre contaminación en Chaco y Corrientes.

No hay mediciones tal como no las hay en el resto de América Latina donde -increíblemente- no se sabe cuál es la capital más contaminada. En principio, “la razón es que no todas las ciudades recogen datos de la calidad del aire de forma sistemática, armonizada y obligatoria. Es decir, no todas recogen la misma clase de datos de forma que las podamos comparar”, indicó en un reportaje de la BBC María Neiras, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En las ciudades donde el transporte público es poco atractivo, muchos prefieren viajar en sus propios automóviles y esto aumenta los niveles de contaminación. (un aviso del que deberían tomar nota las autoridades locales). Por estas razones, “sería muy injusto crear una lista porque podríamos encontrar que hay ciudades muy contaminadas que, precisamente porque no tienen un sistema de recogida de datos, no figuran en la lista”, señaló Neiras.

“A veces, no se trata sólo del esfuerzo de un país o una ciudad. Basta que haya un alcalde con un poco de liderazgo o una presión social considerable para que la situación mejore”.
Fuente: diarionorte.com

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