El caso de la mafia del puerto amenaza con derribar a Temer

“La Mafia del Puerto”, bautizó sin vueltas la revista Veja al caso que golpeó debajo de la línea de flotación al gobierno de Michel Temer. El miércoles pasado en un operativo fulminante, la Policía Federal detuvo a dos históricos operadores del presidente y a un poderoso empresario que opera el puerto de Santos, el más grande de Latinoamérica.

La investigación fue conducida directamente por el juez de la Corte Suprema Luis Roberto Barroso y detonó una crisis institucional de primera magnitud. El ministro de Gobierno, Carlos Marun, afirmó que se busca derribar al presidente y fulminar su futuro político y amenazó al magistrado con pedirle el juicio político.

En el operativo del miércoles la policía detuvo al abogado José Yunes, un histórico operador de Temer ya involucrado en otros episodios del Lava Jato; al coronel Joao Baptista Lima, otro hombre del Presidente y al empresario Antonio Celso Grecco, dueño de la empresa se servicios portuarios Rodrimar. Además se libraron órdenes de detención contra accionistas del grupo Libra, también vinculado al puerto.

La justicia investiga si la reciente decisión de Temer de beneficiar a este grupo con la extensión de las concesiones portuarias mediante un decreto presidencial, se realizó a cambio del pago de coimas.

Es un escándalo que tiene sus inicios hace unos veinte años cuando Termer era un influyente diputado. En ese entonces Erika Santos, una joven de 20 años, se separó en malos términos del economista Marcelo de Azeredo, del grupo de Temer y entonces administrador del puerto de Santos. En aquellos años Erika Santos y Azeredo eran una pareja muy cercana a los Temer y solían salir a cenar juntos.

En el divorcio, Erika acercó una planilla que detallaba el esquema de coimas pagado por el grupo Libra para quedarse con dos terminales del puerto de Santos. Allí aparecen las siglas TM, MA y Lima. Fue un total de 1,28 millones de reales de los cuales TM se llevó la mitad. TM, según la denuncia era el actual presidente de Brasil; MA era Marcelo Azeredo y Lima, el coronel detenido este miércoles.

Rodrimar también aparece en esa planilla, aportando otros 600 mil reales de coimas para los mismos tres personajes.

La revista Veja encontró a Erika Santos en Paris, devenida en bloguera de moda, y en una tensa entrevista, la mujer terminó afirmando: “Temer se volvió millonario, todos se volvieron millonarios y yo me quede sin nada”.

Incertidumbre

El caso, en efecto golpea las intenciones de Temer de buscar su reelección, pero no sólo eso. En Brasilia se vuelve a hablar de la posibilidad de su salida del gobierno si es finalmente acusado. En ese caso lo reemplazaría el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, un antiguo aliado que mutó en adversario total.

La candidatura de Temer es más una fantasía que una realidad -sus niveles de aprobación rondan los 5 puntos-, pero la embestida judicial vuelve a poner al país al borde de un caos institucional grave, justo cuando luego de un drástico ajuste, la economía empieza a dar señales consistentes de recuperación.

Se mezcla además con una ya muy tensionada campaña presidencial -Brasil elegirá presidente el 7 de octubre-, a horas de que la Corte Suprema decida si Lula deberá ir a prisión. Este miércoles se reunirán los once jueces para definir si le concede un habeas corpus o debe ir a la cárcel a cumplir la condena de doce años y medio que recibió en primera y segunda instancia, por el Lava Jato.

Los sondeos previos indican que el tribunal está partido entre cinco jueces que quieren conceder el habeas corpus -que le permitiría a Lula seguir con su campaña- y cinco que quieren enviarlo a prisión. La decisión final quedaría en manos de la magistrada Rosa Weber, una jueza técnica nombrada por la ex presidente Dilma Rouseff, que hasta ahora envió señales cruzadas al PT, en distintos fallos vinculados al Lava Jato.

La decisión de la Corte definirá así un proceso político recalentado, ya que Lula lidera muy cómodo las encuestas con una intención de voto superior al 40 por ciento. Si termina preso, es una gran incógnita como reaccionarán sus seguidores y que apoyo recibiría su eventual reemplazo, el ex intendente paulista Fernando Haddad, recordado por haber impulsado las ciclovías y no mucho más.

La elite paulista preferiría que el próximo presidente de Brasil sea alguna de las opciones de centro, como el actual gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin o el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles; pero lo cierto es que detrás de Lula quien aparece con mayor intención de voto es el populista de derecha, Jair Bolsonaro.

Es por eso que la decisión de la Corte Suprema está tan cruzada de intereses y tensiones. Para la elite paulista no está claro que es peor: Si un regreso de Lula al poder o un triunfo del imprevisible Bolsorano. El ex presidente es recordado como un gobernante pragmático y prudente en el manejo de la economía, muy distinto a su fallida sucesora Dilma Rouseff.
Fuente: lapoliticaonline.com

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