El empresario que financió el viaje de familiares y las obras en el cementerio

El lunes pasado se realizó un histórico homenaje a los soldados caídos en la guerra de Malvinas. Tras años de negociaciones entre Argentina y el Reino Unido, un contingente de 248 argentinos -entre ellos 200 familiares de los 90 soldados identificados el año pasado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el Equipo Argentino de Antropología Forense- visitó durante cuatro horas el cementerio de Darwin para honrar a los caídos en la guerra de 1982, con una ceremonia religiosa y militar.

El viaje fue financiado por el empresario Eduardo Eurnekian, quien años atrás fue el responsable de la reconstrucción del cementerio militar en las Islas.

Hijo de padres exiliados que escaparon del genocidio armenio, héroe nacional en el país de sus ancestros, siente a la Argentina y sus símbolos en el corazón y en las acciones, según cuenta el diario Infobae en una publicación.

Hace años, fue el responsable de la reconstrucción del cementerio, que tenía una empalizada como la de los campos y las 230 cruces de madera. El constructor fue Hermenegildo Ocampo Chamorro, que trabajaba con Eurnekian hace más de tres décadas.

Quince años atrás, en silencio, Eurnekian ya estaba cerca de la Comisión Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur cuando lo llamó el entonces coronel británico Robin Christopher, que le manifestó que se había reunido con familiares de los caídos y le manifestaron que hace 20 años que los distintos gobiernos les prometían hacer un monumento en Malvinas, pero no pasó nada. Y el Gobierno actual les dijo que no era prioridad hacer este cenotafio.

Ante esto, el empresario dijo: “Yo haré ese cementerio en Darwin”. Le pidió a Chamorro que buscara contratistas y empezara el proyecto, que ya tenía un plano creado por el arquitecto Carlos Daprile. El monumento, con material argentino y a cargo de la empresa Prenova, fue prefabricado entre noviembre y diciembre de 2003 en Buenos Aires.

Una de las madres que perdió a su hijo en la guerra había dicho que por una enfermedad no iba a poder viajar ni ver terminado el monumento. Ante esto, el empresario y Chamorro, en el playón de la Terminal de Cargas Argentinas del Grupo Aeropuertos Argentina 2000 (propiedad de Eurnekian), sacaron todas las cosas ahí depositadas y con las grúas que mueven los aviones armaron un cenotafio con los nombres de los caídos, como una maqueta pero de tamaño natural, igual al monumento que se haría en Darwin.

En enero de 2004, frente a ese monumento se firmó el acuerdo para llevar a las Islas las partes del cenotafio, prearmadas. En 19 camiones llegaron las partes al puerto de Campana y desde allí, en un barco de bandera noruega fueron hacia Malvinas. Desde Puerto Argentino, en 22 camiones llegan a Darwin, y lo arman Chaparro y siete isleños. Respetan el plano del cementerio y ponen las 230 placas de granito, 121 con la leyenda “Soldado Argentino Sólo Conocido por Dios”.

Todo fue hecho en Argentina por el marmolero Calello, el mismo que para la ceremonia del 26 de marzo pasado hizo las placas con los nombres de los 90 soldados identificados. En marzo de 2005 se hace la entrega oficial del monumento a las familias de los caídos. Sin prensa ni alharaca y durante toda la misión Eurnekian viajó a Malvinas.

Desde entonces, fielmente comprometido con esas Islas y sus muertos -y más allá del manejo de sus enormes empresas- se ocupa que todo -tumbas, placas, cruces, mármoles- mantenga su brillo y su pulcritud. Eurnekian supo que las familias querían viajar a las Islas tras la identificación de los soldados. “Yo me hago cargo”, dijo.
Fuente:nortecorrientes.com

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