El Messímetro ha desbordado

El decadente fútbol argentino sufrió un nuevo cimbronazo deportivo con la derrota de la Selección argentina en la final de la Copa América -tercer partido decisivo en dos años con la gloria gambeteandonos otra vez- y la inmediata posterior ¿renuncia? de Lionel Messi a continuar en el equipo, con 29 años recién cumplidos y entre uno y dos mundiales posibles por delante. Desde entonces, esa noticia pasó a ser más dolorosamenre relevante que la derrota deportiva misma.

Está claro que a ningún amante de este juego le gustó esa declaración del rosarino. Se comprende el dolor -en el dramatismo futbolero nacional- que puede provocar una nueva frustración y ese adiós repentino del mejor del mundo.

Desde este lugar, nada puede uno pedirle a un pibe que del otro lado del charco tiene todo, que viene sin obligación, y que se inmiscuye en un contexto perverso de dirigentes mafiosos, y un ente como la AFA que tiene al mejor jugador del mundo y sin embargo está quebrado.

El debate futbolístico podría llevar muchas líneas aquí para seguir enredándonos más y no ponernos de acuerdo. Y la verdad es que nadie tiene “la justa” de por qué perdimos tres finales seguidas sin hacer goles con los delanteros más goleadores. Pedimos socios para Messi en el juego. Pero, ¿qué socios?. En fin.

Ahora, el Messímetro argentino ha desbordado en exceso. No está mal expresar sentimientos. Cartas y cartas en las redes sociales han significado un gran descargo emocional para muchos. Y una forma de agradecerle al crack tanto talento al servicio del fútbol argentino. Pero…como en todo amor, llegó el desborde. El hashtag (la vida se titula con hashtags ahora) #NoTeVayasLío. Tinelli poniendo ojos llorosos por TV. Macri diciendo que lo llamó “para darle un consejo”. La ¿”noticia”? de una carta “conmovedora” escrita por una maestra entrerriana. Músicos amateurs dedicando canciones espantosas. Grupos de hinchas que organizan “banderazos” por facebook. Y muchos más etcéteras que usted habrá leído o escuchado.

También se ha generado un exceso de defensa del ídolo. En lo personal, hago autocrítica. Cualquier “antiMessi” se ha convertido en un enemigo. Messi, como Riquelme en su momento, ha generado una grieta similar a la política. Pero, ¿por qué tanta defensa, si está demostrado que los que denostan al jugador del Barcelona son hoy un minúsculo grupo de críticos?.

La crítica en todo caso no está mal. Messi es humano. Lo demostró, puede fallar. Lo que irrita es el ensañamiento, la falta de respeto, ante un tipo que siempre ha sido respetuoso y que no ha perdido la sencillez, en contraposición con otros “grises picapiedras” (como escribió el poeta Héctor Negro) que fallan y mucho en eso de ser, además de buenos futbolistas, buenos ejemplos.

En Argentina, pese a que al comienzo fue muy al revés, hoy somos más los que #BancamosALío.

El pibe habló muy en caliente. Con muchísima comprensible frustración encima. Frustración que vio venir ya cuando falló su penal y en vez de estar con sus compañeros se recluyó en el banco de suplentes.

Ojalá que este “la Selección no es para mí” que nos recordó al “me cortaron las piernas” de Maradona sirva como un grito en el cielo, pero que retumbe en los ámbitos que deberán resucitar a este fútbol argentino en estado de coma. Ya retumbó en la sociedad, con un Messímetro que desborda hoy los medios y las redes sociales como cuando el “10” desborda mágicamente a un rival.
Por Francisco Giovanoni
Fuente: 0223.com.ar

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