Eliana María Krawczyk, la submarinista misionera a bordo del ARA San Juan

Eliana María Krawczyk nació en Oberá, Misiones, y creció en una familia numerosa y modesta. Su apego por sus tierras era tan grande que hasta los 21 años no salió de su provincia y, mucho menos, conocía el mar.

Al terminar el secundario, se inscribió en la Universidad de su provincia para cursar Ingeniería Industrial. Cuando todo iba bien, dos tragedias produjeron un quiebre en su vida: la muerte de uno de sus hermanos en un accidente de tránsito y la de su madre, a causa de un infarto.

Un día de 2002 vio por Internet un aviso de la Armada en el que se convocaban jóvenes que quisieran ingresar en la fuerza. “Fui corriendo a Posadas y me inscribí. Dejé todo y viajé a la Escuela Naval Militar de Ensenada. Llevé una foto de mamá en la billetera”, le dijo a la revista Viva.

En 2009 se convirtió en oficial y tres años más tarde sorprendió a todos al solicitar su ingreso a la Escuela de Submarinos. Quería convertirse en la primera submarinista de la historia de la Armada Argentina, un deseo difícil de cumplir debido a que la fuerza de Submarinos nunca había sumado mujeres a sus filas en 71 años de historia.

Así las cosas, ingresó en la Escuela Naval y realizó el viaje de instrucción a bordo de la fragata ARA “Libertad”. En la dotación había cinco suboficiales submarinistas –que nunca habían logrado formar parte de las unidades- y aprovechó la travesía de ocho meses por los océanos Índico y Pacífico para preguntarles absolutamente todo sobre ellos.

Al regreso, le tocó destino en la corbeta ARA “Robinson” y luego al transporte ARA “Canal Beagle” con el que hizo dos campañas antárticas. A pesar de que su carrera se perfilaba en los buques, Eliana aún estaba convencida, por lo que ingresó a la Escuela de Oficiales de la Armada, donde se especializó en Armas Submarinas.

Para entonces, la Armada empezó a convocar a mujeres que quisieran hacer el curso de submarinos y buceo en Mar del Plata. Eliana se anotó. Hizo el curso de escape de submarinos a principios de 2012 para poder empezar la cursada ese año en la Escuela de Submarinos y Buceo, el centro de formación inicial de quienes aspiran a tripular un submarino de la Armada.

Inmediatamente fue asignada al submarino ARA “Salta”, una unidad de la clase 209, con una dotación fija de unos 36 hombres. “Todos me preguntan si me asustan los submarinos. Y no. Para mí son impresionantes, algo intrigante y emocionante. Es otra vida. Está la misma camaradería que en un buque pero hay lazos de unión más intensos en la dotación”, aseguró. Un año después llegaría al ARA San Juan, el más moderno de los tres submarinos que dispone la Armada, y el mismo que hoy la encuentra protagonista de una búsqueda histórica en alta mar.
Fuente: bairesparatodos.com.ar

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