Energia renovable y calidad de vida

El barrio Campo de Ruso queda en la localidad bonaerense de Garín, muy cerca de shoppings, countries y barrios cerrados, pero separados de ellos por un paredón de tres metros de altura y alambre de serpentina similar al que se usa en las cárceles. Pero la mayor diferencia está en la calidad de vida y la falta de servicios del barrio. Hace poco tiempo, algunos de sus habitantes recibieron algunas soluciones habitacionales construidas por la ONG Un Techo Para Mi País.

Se habla de soluciones habitacionales porque es difícil definirlas como casas, si se tiene en cuenta que constan de un monoambiente de 18 metros cuadrados con paredes de madera y techo de chapa elevados del piso sobre pilotes. No tienen cocina, baño ni servicios. Pero implican una mejora para personas que vivían en peores condiciones.

Con estas limitaciones en mente se unieron tres ONGs: Fundación Energizar, Prácticas Sustentables y Manos Sustentables, para generar lo que llaman “plug-ins sociales”: módulos que se anexan a las casillas de Un Techo Para Mí País para agregar servicios, siempre con la intención de usar y difundir el uso de energías renovables.

TSS presenció un taller al que se inscribieron voluntarios para aprender a hacer un colector solar. Durante el curso se hizo un módulo que se anexó al costado de una casilla, que tenía un colector solar en el techo que permitía calentar unos 60 litros de agua a 45 grados, lo que permite que se pueda bañar una persona sin necesidad de tener conexiones de electricidad ni gas envasado. Mediante el uso de este colector se pueden lograr entre una y tres descargas diarias dependiendo de la estación del año, la temperatura y la nubosidad de ese día.
El colector instalado es una mejora del diseñado por José Alano en Brasil. Consiste en una red de caños encerrados en botellas de PET que generan un efecto invernadero que calienta el agua que contienen. Cuentan con una aislación de telgopor por detrás que está cubierta con papel aluminio pintado de negro que acumula más calor y lo transmite al caño. Todo este sistema se conecta a un tanque que se encuentra por arriba de la instalación, que acumula el agua caliente y genera una circulación de agua por medio del principio de termosifón, que permite aumentar más la temperatura.

Pablo Castaño, representante de la ONG Manos Sustentables, hace más de un año construyó las casillas de Un Techo Para Mí País del barrio Campo de Ruso y de ahí en más forjó una relación con las familias del barrio. La Fundación Energizar busca contribuir al desarrollo y promoción de las energías renovables y Prácticas Sustentables es parte del estudio de arquitectura Intile-Rogers y se dedica a la construcción bioclimática. Diego Musolino, de la Fundación Energizar, dice que “se trata de vincular tres disciplinas con conocimientos diferentes, que se complementan mucho mejor que si uno quisiera hacer todo solo”.

Cada voluntario que quiera participar del taller debe pagar una inscripción que sirve para financiar los costos del proyecto y los honorarios de los docentes. “Más allá de ser una acción de ayuda social, también hay gente que vive de esto. Si bien ha sido muy criticado desde algunos puntos de vista, nosotros estamos orgullosos de que así sea y de que nosotros por estar acá cobremos un día de trabajo al menos, más allá de que hayan sido cuatro meses de preparativos”, explica Andrés Rogers, de Práctica Sustentable. También han recibido donaciones de materiales, gracias a lo cual han podido bajar el costo de inscripción.

Actualmente, cuentan con varios proyectos en camino y esperan hacer talleres para poder replicarlos en una escala que le pueda servir a los habitantes de este barrio. Entre sus proyectos están, además de la construcción del módulo de ducha con colector solar, una cocina solar, un molino de eje vertical fabricado con un motor de impresora reciclado y una pequeña batería para cargar celulares y luces de emergencia.

El emprendimiento también busca patrocinadores y

donaciones de material para reciclar. Por caso, para el colector solar usan varios rollos de cinta de teflón, 140 cuarenta botellas de soda de dos litros y de gaseosa de litro y medio, varios metros de caños, mangueras y conexiones, papel de aluminio, telgopor, pintura negra, aislantes térmicos y tanques de agua de 60 litros o más.

“El siguiente paso es hacer plug-ins a nivel barrio y esto significa hacer un merendero, por ejemplo. Y el tercer paso, cuando ya tengamos eso armado, será buscar soluciones de energía, porque estos barrios no tienen iluminación de noche y podríamos hacer postes de alumbrado fotovoltaicos”, dice Musolino.

agenciatss.com.ar

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