Erasure demostró su vigencia y encendió las pistas de baile rosarinas

Pocos recuerdos quedaron en la memoria de los presentes del inicio del show con una versión muy fría de Oh’lamour, que pasó desapercibida por ser el puntapié inicial y por el peso propio de la canción. Pero el comienzo fue uno de los pocos (sino el único) momento flojo de un recital que, tema a tema, se dedicó a recordarnos todo lo que Andy Bell y Vince Clarke hicieron por el synth pop a lo largo de sus más de 30 años de actividad.

Ships of fools y Breathe fue la dupla elegida para seguir sosteniendo bien alto los primeros coros del público que se silenciaron en Just a Little Love, el primero de los cinco temas del disco World Be Gone, lanzado en 2017 y que daba el nombre al tour que los trajo a Rosario. La remera negra y llena de brillos de Andy Bell duró poco y voló justo antes de la primera explosión fuerte de baile que generó Chains of Love, dejando en descubierto un body que emulaba tribales tatuados en todo el cuerpo del cantante.

Bell sacó a relucir su chapa de frontman demostrando estar a la altura de la situación para mantener el show 90 minutos bien arriba sin bajar la intensidad, dominando un escenario que compartió con dos coristas, tres estructuras rectangulares, y sobre una de ellas estaban montado los equipos de su compañero Vince Clarke.

La guitarra de Vince fue el puntapié inicial para Victim of Love, otro de los momentos en donde las luces hicieron lo suyo para convertir el piso del Metropolitano en una pista de baile que lucía a reencuentro de ex alumnos categoría 90. Luego el tándem Who Needs Love Like That/Love to Hate You no permitieron bajar los decibeles que el mismo Andy se encargó de subir con sus bailes desenfrenados.

Para el final, el dúo británico largó su última catarata de hits que arrancó con Blue Savannah, pasó por Drama!, Stop! y Always, decantando en el final con Sometimes que dejó la pista encendida y a la gente pidiendo una más. Y faltaba más. Para el bis, Vince con su guitarra colgada acompañó a Andy sobre el escenario, y el audio de la consola disparó los primeros acordes de A Little Respect para que el público coree el último estribillo de la noche.

Con una vigencia que envidiarían muchos de los artistas contemporáneos, Andy Bell y Vince Clark deleitaron a los rosarinos con un show a la altura de la situación. Los Erasure demostraron que el synth pop sigue funcionando incluso más de 30 años después de sus inicios. Adentro del Metropolitano, el domingo, no pareció que estuviéramos viviendo en el 2018.
Por Nicolás Colombo
Fuente: rosarionoticias.info

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