Especulación con buena renta

Desde el inicio de la gestión macrista, el Estado Nacional a través de su autoridad monetaria destinó 21.000 millones de dólares para afrontar el pago de intereses de un negocio financiero llamado Lebac (Letras del Banco Central), que usufructúan los inversionistas foráneos y locales apostando a un juego sin riesgo y con retorno seguro en el corto plazo.

Las letras constituyen la piedra basal de la estrategia del gobierno de Cambiemos para intentar controlar el mercado y mantener a raya la inflación. Luego de dos años, el éxito de tal operación es discutible y el costo ha sido, claramente, muy alto. Un volumen de recursos que representa casi la mitad de las actuales reservas de la Argentina se fueron pagando la ganancia de los especuladores.

La masa de dinero que hoy está depositada en las Lebac, y que tienen vencimientos en distintos plazos, representan dos tercios de las reservas, que afortunadamente han aumentado, pero no como consecuencia de una acumulación genuina.

La ecuación no parece muy auspiciosa, salir del atolladero financiero que se ha generado con esos papeles supone una maniobra delicada. Mientras tanto hay margen de maniobra y no es necesario encender la alarma, no obstante un ejercicio de prudencia indica seguir con atención lo que está pasando.

La semana pasada se produjo una suba en la cotización del dólar y los especialistas la atribuyeron a la intranquilidad del mercado, a nivel mundial, y también a la gradual migración de inversionistas de las Lebac hacia la divisa norteamericana. Sucede que el Banco Central empezó a bajar la tasa de interés, consecuentemente la jugosa renta de las Letras se desinflan, y por eso los especuladores vuelven a la seguridad del dólar.

Conviene mirar esta situación, podría provocar un dolor de cabeza si se acentúa el traspaso. Independientemente de estas vicisitudes, que seguramente no serán las únicas, es un hecho que más temprano que tarde el Gobierno tendrá que desarmar el negocio de las Lebac, ¿o piensa seguir así hasta el final del mandato? Si ocurre esto último, es decir si se mantiene el festival de letras con generosas tasas de intereses, quiere decir que la inflación no se pudo dominar, certificando el fracaso del plan económico. Es de esperar que no suceda.

Está claro que las Lebac, con una renta sideral como la que tienen hoy, no pueden continuar mucho más. No es lógico, van a contrapelo del país productivo y desarrollado que promete cada vez que habla el presidente Mauricio Macri. ¿Quién querría invertir en un proyecto productivo, con los costos y riesgos que eso implica, cuando los papeles del Central ofrecen una ganancia que roza el 27%? Solamente hay que sentarse y esperar el vencimiento. Negocio redondo.

Mejor incluso que el de los plazos fijos; lo dicen los especialistas y mucha gente les hace caso. Con este escenario, lograr el despegue resultará muy pesado. Buena parte de los recursos que el Estado debería estar utilizando para hacer obras de infraestructura o generando proyectos de desarrollo, los está volcando a sostener una andamiaje de especulación financiera. ¿Cuánto se podría haber hecho con 21.000 millones de dólares?

El 10% de ese monto le vendría muy bien a distritos postergados como Corrientes para avanzar con las obras que necesita: segundo puente, autovía, rutas, viviendas, energía. Resulta extraño que la clase dirigente no advierta estas falencias.

Se puede entender de los políticos, porque casi siempre están orbitando en una sintonía distinta de la ciudadanía, sin embargo el empresariado debería estar advertido de esta situación, los dólares que se pagan al negocio especulativo constituyen la flaqueza de la Tesorería para hacer infraestructura o fomentar la industrialización.
Fuente: nortecorrientes.com

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