Este árbol representa la resistencia indígena a la conquista en la Ciudad de México

Un ejemplar de ahuehuete mexicano de más de 500 años recuerda un episodio de la resistencia indígena en el que el conquistador español fue derrotado. Sputnik te muestra este lugar en la Ciudad de México.

Aunque hay dudas respecto al episodio que lo hizo famoso, hay una placa que recuerda que el conquistador español Hernán Cortés lloró al pie de un árbol al ser derrotado por la resistencia mexica en 1520, un año antes de la caída de la Gran Tenochtitlán.

El lugar está ubicado sobre la Calzada México-Tacuba, una arteria vial que sale al norte de la Ciudad de México y el árbol, que es un ejemplar de ahuehuete, muestra unas raíces gigantes que están encerradas tras una reja instalada en 2013, que intenta protegerlo de que vuelvan a prenderle fuego.

Cerca está la estación de metro Popotla, que se representa con el pictograma de un árbol; un pequeño parquecito rodea el ahuehuete, en una ciudad donde no abundan los espacios públicos abiertos.

El episodio que lo hizo famoso fue referido por el por el propio Cortés en sus cartas a la Corona española, en las que tuvo que explicar la muerte de “150 españoles y 45 yeguas y caballos, y más de 2.000 indios que servían a los españoles”.

Cortés no refiere su llanto, pero sí Bernal Díaz del Castillo, otro español conquistador, cronista de indias. En sus relatos del episodio que ocurrió el 30 de junio de 1520, el cronista narra que cuando Cortés y sus capitanes llegaron a la ciudad prehispánica de Tacuba, esa noche, “la encontraron de aquella manera, vieron que no llegaban más soldados y se le saltaron las lágrimas”.

La noche triste

Según las traducciones del Códice Aubin las reglas de la guerra para los mexicas indicaban que eran necesarias tres entrevistas previas al conflicto, con el Tlahtocan, un consejo supremo que apoyaba en las decisiones al Huey Tlatoani, una voz náhuatl para referir a los gobernantes del Valle de México.
Moctezuma Xocoyotzin o Moctezuma II ocupaba ese puesto cuando llegó Hernán Cortés a Tenochtitlán por primera vez, en noviembre de 1519. Durante los meses de diálogo, los conquistadores fueron acogidos y se les ofrecieron piedras preciosas y ritos que facilitaran el don de la palabra.

Pero Hernán Cortés abandonó Tenochtitlán temporalmente y dejó en su lugar a su capitán Pedro de Alvarado, quien decidió atacar a los mexicas durante sus celebraciones estivales en el Templo Mayor de la Ciudad. Según traducciones del Códice Florentino, no quedó nadie vivo.

Moctezuma fue apresado por los españoles, lo que desbordó la ira de la población, que los cercó en el Palacio de Axayácatl, en el centro de un complejo sistema de islotes y canales laberínticos que caracterizaban a la antigua capital mexica.

Moctezuma fue asesinado en otro episodio confuso pero su muerte tuvo como origen la avanzada de los conquistadores sobre la cabeza de la compleja sociedad mexica. Cuitláhuac fue elegido en su lugar como Tlatoani del Valle de México y sería el penúltimo, sucedido por finalmente por Cuauhtémoc en 1521, año en que Tenochtitlán cayó bajo control español.

Cortés y sus capitanes lograron huir con los bolsillos cargados de todo lo que pudieron saquear del Palacio que se les había dado como cobijo. Pero las chinampas (islotes de tierra construidos manualmente) y los canales que eran la antigua geografía de la ciudad, les jugaron una mala pasada. El lodo atrapó sus pies pesados por las armaduras y la avaricia.

Al llegar a Tacuba, donde la tierra ya era firme, Cortés miró alrededor y vio que estaba solo y que su ejército había sido diezmado como respuesta a la muerte del gobernador mexica. El mito dice que el conquistador se puso a llorar bajo el cobijo del ahuehuete, del que solo quedan hoy unas raíces monumentales.
Fuente: mundo.sputniknews.com

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