Hacerse con el Senado: la otra batalla que libran demócratas y republicanos en estas elecciones

Salvar el Senado. Durante muchas semanas, antes de que Trump escalase algunos puestos en las encuestas, estas tres palabras resonaban en las cabezas de muchos republicanos. Si Trump no era capaz de llegar a la Casa Blanca, algo que parecía casi seguro después de los dos primeros debates presidenciales, mantener la mayoría en la Cámara Alta podría considerarse una pequeña gran victoria.

No todo será Trump o Clinton el 8 de noviembre. Las elecciones legislativas se avecinan cruciales para el futuro de la gobernabilidad del próximo presidente, al menos durante sus dos primeros años. Actualmente los republicanos mantienen la mayoría en ambas cámaras: Senado y Cámara de Representantes pero, el 8 de noviembre, se renovarán los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio, 34, del Senado.

Las encuestas indican que los republicanos mantendrán, casi seguro, la mayoría en la Cámara de Representantes. En el mejor de los casos, y si los demócratas ganasen en todos los distritos que hoy están más disputados, obtendrían 211 escaños, que siguen siendo insuficientes para controlar la Cámara. Ello ha encrudecido la batalla por el Senado: un enfrentamiento directo, con saña, y cuya conflictividad, aunque en un segundo plano para los medios, supera en muchas ocasiones a la de los candidatos presidenciales.

El Senado de Estados Unidos no es un órgano de revisión como puede ser el que tenemos por ejemplo en España. La Cámara Alta estadounidense tiene poderes muy similares a los de la Cámara de Representantes (Cámara Baja), presidida por el republicano Paul Ryan. El Senado tiene una serie de poderes exclusivos como el de ratificar tratados internacionales o designar altos cargos dentro del poder judicial federal, por ejemplo.
Fuente: eldiario.es

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