Hoteles de los Kirchner: decenas de cheques complican a los hijos de Báez y a Máximo

El martes 22 de diciembre de 2009, Martín Báez firmó veinte cheques en pago por arrendar casas de los Kirchner administrados por una de sus inmobiliarias, en ese momento desconocida para el público, llamada “Los Sauces”.

Otras órdenes de pago vía cheques tenían como beneficiario a Néstor Kirchner, según detalla el diario Clarín. Los veinte cheques que Martín Báez firmó aquel martes fueron aceptados como cobros por el presidente de las empresas de real state K, Máximo Kirchner.

Ese mismo año, y también el siguiente, y aún el otro, el hijo mayor del ex matrimonio ex presidencial firmó 54 cheques más por alquileres de sus casas.

Todos fueron avalados por los hijos de Báez: además de Martín, quiénes los endosaron fueron su hermana mayor, Luciana, y su hermano menor, Leandro.

Los 74 cheques de los hijos de Báez al primogénito de los Kirchner son hoy una de las mayores evidencias de la complicada situación procesal de los herederos de los empréstitos mutuos de sus padres, quienes a su vez tambiém están imputados en la causa “Los Sauces”.

Esa lluvia de cheques de los Báez que cobró Máximo no tiene como respaldo ningún contrato de alquiler de propiedades de Los Sauces que justifique los pagos.

El juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Rivolo creen que esas operaciones son un indicio de que los alquileres de las propiedades de los Kirchner que pagaban los Báez eran inexistentes. Sin origen demostrado, pero con un objetivo claro: “blanquear” dinero de la corrupción.

Tanto Cristina Fernández, como sus dos hijos, Máximo y Florencia, y también Lázaro Báez y su hija Luciana y sus hijos Martín y Leandro, fueron ya indagados en esa causa.

Según fuentes judiciales, todos ellos, sumados a buena parte del resto de los investigados en este expediente serán procesados en los próximos días.

Los únicos dos clientes que les generaron ganancias millonarias a los Kirchner a través de su inmobiliaria “Los Sauces” fueron Lázaro Báez y Cristóbal López, del Grupo Indalo.

La inmobiliaria “Los Sauces” trabajaba sin sede legal. Durante años tuvo como único empleado a un jubilado que no era martillero: el jardinero de los Kirchner en El Calafate. El hombre se llama Ramón Ángel Díaz Díaz.

Según los cálculos de diferentes autoridades y protagonistas del caso “Los Sauces”, las maniobras económicas que lograron gestar los Kirchner en su inmobiliaria “fantasma” habrían generado ganancias por 29 millones de pesos. La cifra suele ser usada por los Kirchner para negar que hayan sido coimas.

En ese extraño juego retórico, los K y, y también sus testigos más cercanos, minimizan la investigación afirmando que 29 millones de pesos es un porcentaje demasiado menor si fueron coimas, tomando en cuenta los miles de millones de pesos de fondos públicos que manejaron los K para financiar, con suerte dispar, la construcción de infraestructura estatal.

Al dejar el poder, Cristina Fernández tenía un patrimonio declarado de $64.629.891. O sea, los 29 millones que habría generado “Los Sauces” es casi la mitad de esa fortuna en “blanco”.

Fuente:http://www.nexofin.com

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