Igualdad, horizontalidad e institucionalidad

Tres términos que merecen una explicación para no confundirnos en su aplicación. No en lo que significan cada uno sino en cuanto a su interrelación. El primero muy bien definido por José Artigas con su “naides más que naides”, nos pone en situación respecto del conjunto.

El segundo habla a las claras de cuánto implica aceptar que no hay prevalencia de ninguno de los integrantes, sino por lo contrario un reconocimiento tácito del primero, para lo cual deberá primar el consenso en la toma de decisiones. Sean estas grandes o pequeñas, y en las urgencias serán planteadas ad referéndum para, con posterioridad, reconsiderar los motivos y aprobar la decisión, o cuestionarla y rectificar la posición tomada.

Una vez asumido el acuerdo respecto de los dos términos descriptos, la institucionalidad se construirá para ubicar con precisión el rol de lo que representativamente nos pondrá formalmente ante la comunidad.

En la medida en que se respete conceptualmente lo referido el grupo así concretado funcionará sin ningún tipo de inconvenientes. Sobre todo si quienes lo integran no se someten a ningún tipo de jefatura. Sin ningún tipo de alineación en torno a persona alguna.

Las desviaciones provocan reacciones que conducen inevitablemente al desmembramiento. La preservación taxativa y doctrinaria facilita la funcionalidad. Pero sobre todo genera un clima de armonía, necesario para el desarrollo cuantitativo y cualitativo del grupo.

Si esto es aclarado y practicado debidamente la acción se mantendrá en constante proceso de enriquecimiento. Se adelantará siempre hacia nuevos objetivos. Se concretarán los mismos exponiendo la autoridad ética y pragmática del conjunto, mereciendo en consecuencia el respeto de quienes se acerquen a participar con la organización de los motivos sobre los cuales existe, o a compartirlos.

Después de esta puesta en marcha no ocurrirán efectos disociadores ni sorpresas como las que habitualmente suceden con las conductas inapropiadas de dirigentes que una vez instalados en cargos institucionales se arrogan autoridad que excede lo que corresponde a la responsabilidad del conjunto.

Pasa en los partidos políticos. Se habla de igualdad y de horizontalidad. Se habla de equipo y de cambios, pero una vez en el gobierno aparecen situaciones de espontaneidad sorpresiva que produce desorientación y decepción en quienes se sumaron con otras expectativas.

Es bueno para el caso recordar en toda organización basada en la igualdad, en la horizontalidad y en la institucionalidad acordada, el famoso decreto de honores de Mariano Moreno, ante una conducta condescendiente de Saavedra al recibir de manera imprevista un “halago”, propio de cualquier chupamedias, del cabo Duarte, en una cena del gobierno patrio:

Supresión de los honores al presidente (orden del día)

1º El artículo 8º de la orden del día 28 de mayo de 1810, queda revocado y anulado en todas sus partes.

2º Habrá desde este día absoluta, perfecta, é idéntica igualdad entre el Presidente, y demás vocales de la Junta, sin más diferencia, que el orden numerario, y gradual de los asientos.

3º Solamente la Junta reunida en actos de etiqueta y ceremonia tendrá los honores militares, escolta, y tratamiento, que están establecidos.

4º Ni el presidente, ni algún otro individuo de la Junta en particular revestirán carácter público, ni tendrán comitiva, escolta, ó aparato que los distinga de los demas ciudadanos.

5º Todo decreto, oficio, y orden de la Junta deberá ir firmado de ella, debiendo concurrir cuatro firmas cuando menos con la del respectivo secretario.

6º Todo empleado, funcionario público, ó ciudadano, que ejecute órdenes, que no vayan suscriptas en la forma prescripta en el anterior artículo, será responsable á el gobierno de la ejecución.

7º Se retirarán todas las centinelas del palacio, dejando solamente las de las puertas de la Fortaleza, y sus bastiones.

8º Se prohíbe todo brindis, viva, aclamación pública en favor de individuos particulares de la Junta. Si éstos son justos, vivirán en el corazón de sus conciudadanos: ellos no aprecian bocas, que han sido profanadas con elogios de los tiranos.

9º No se podrá brindar sino por la patria, por sus derechos, por la gloria de nuestras armas, y por objetos generales concernientes a la pública felicidad.

10 Toda persona, que brindase por algún individuo particular de la Junta, será desterrado por seis años.

11 Habiendo echado un brindis D. Atanasio Duarte, con que ofendió la probidad del presidente, y atacó los derechos de la patria, debía perecer en un cadalso; por el estado de embriaguez en que se hallaba, se le perdona la vida; pero se destierra perpetuamente de esta ciudad; porque un habitante de Buenos Ayres ni ebrio ni dormido debe tener impresiones contra la libertad de su país.

12 No debiendo confundirse nuestra milicia nacional con la milicia mercenaria de los tiranos, se prohíbe que ningún centinela impida la libre entrada en toda función y concurrencia pública á los ciudadanos decentes, que la pretendan. El oficial que quebrante esta regla será depuesto de su empleo.

13 Las esposas de los funcionarios públicos políticos y militares no disfrutarán los honores de armas ni demás prerrogativas de sus maridos: estas distinciones las concede el estado á los empleos, y no pueden comunicarse sino á los individuos que los ejercen.

14 En las diversiones públicas de toros, ópera, comedia no tendrá la Junta palco, ni lugar determinado: los individuos de ella, que quieran concurrir, comprarán lugar como cualquier ciudadano; el Excmo. Cabildo, a quien toca la presidencia y gobierno de aquellos actos por medio de los individuos comisionados para el efecto, será el que únicamente tenga una posición de preferencia.

15 Desde este día queda concluido todo el ceremonial de iglesia con las autoridades civiles: estas no concurren al templo á recibir inciensos, sino á tributarlos al Ser Supremo. Solamente subsiste el recibimiento en la puerta por los canonigos y dignidades en la forma acostumbrada. No habrán sitial, ni distintivo entre los individuos de la Junta.

16 Este reglamento se publicará en La gaceta, y con esta publicación se tendrá por circulado a todos los jefes políticos, militares, corporaciones, y vecinos, para su puntual observancia.

Dado en Buenos Ayres en la Sala de la Junta a 6 de diciembre de 1810

Cornelio de Saavedra.

Miguel de Azcuénaga.

Dr. Manuel de Alberti.

Domingo Mateú.

Juan Larrea.

Dr. Juan José Passo, secretario.

Dr. Mariano Moreno, secretario.

Publicado en La Gaceta de Buenos Aires. 8 de diciembre de 1810
Por Pedro Aguer
Fuente: aimdigital.com.ar

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