Insomnio: Cuando contar ovejas no basta

Dar vueltas en la cama y cambiar varias veces de posición; levantarse una y otra vez a hacer un tour por la casa durante la madrugada; prender la tele y mirar una, películas; leer –abrir y cerrar- un libro; contar ovejas…insomnio ¿quién no intentó que el sueño venga con alguna de esas técnicas inofensivas? No existen cifras oficiales pero los especialistas calculan que 4 de cada 10 personas padece trastornos del sueño. “la sobrecarga de trabajo y el uso y abuso de la tecnología son factores que pueden causar insomnio”

En tiempos en que todo parece ser “para ya” y que la conexión y el encuentro con el otro superan ampliamente el contacto físico, la sobrecarga de trabajo y el uso y abuso de la tecnología son factores que pueden causar insomnio.

El psicólogo Fabio Sánchez trabaja en el Hospital J. T Borda: dice que se incrementaron las consultas sobre trastornos del sueño. El insomnio, opina, es un indicador de que algo no marcha bien y no se está decidiendo sobre eso. “El sueño es el guardián del dormir –explica Sánchez-, porque el psiquismo realiza cierta elaboración de lo vivido permitiendo que se descanse. También es una vía de acceso al inconsciente”, explica Sánchez.

Las situaciones que desencadenan los trastornos de sueño son tan variadas como cada sujeto que los padece. Para algunos, el estrés y la agitación de la vida laboral actual; para otros, contrariamente, puede ser el estrés de la aparente tranquilidad de una situación de desempleo.

El mal humor y la falta de concentración son dos de las consecuencias de una noche carente de descanso. “Cuando uno puede dormir y la calidad del sueño está dentro de lo esperable, el organismo repara tejidos, realiza las funciones necesarias para el crecimiento durante cierto periodo de edad y la memoria se desempeña óptimamente junto con el aprendizaje”, detalla Sánchez, quien advierte que, en cambio, cuando el insomnio se presenta de manera frecuente “todas esas áreas se ven afectadas y, por lo tanto, la vida cotidiana se resiente en su totalidad. Desde la constitución de una simple lista de compras hasta el encuentro con otro está atravesado por esa afectación”.
Dormir poco produce mal humor y falta de concentración

Cuando el insomnio no es frecuente no es aconsejable ni necesario acudir a un especialista. Muchas veces esos trastornos son transitorios por situaciones concretas y se desvanecen. Si eso no ocurre, es aconsejable realizar alguna consulta.
Recetas caseras

Conservar los pies calientes. Antes de acostarse, frotarlos con aceite de almendra, sobretodo entre los dedos.
Beber un vaso de leche tibia o de té de tilo. Los más osados, beber una taza de leche tibia en la que se hirvió 3 dientes de ajos.
Tomar un largo baño de inmersión (unos 20 minutos), si es posible con conos de lúpulo y 500 gramos de salvado de trigo, bien filtrado.
Poner en un vaporizador gotas de aceites esenciales (manzanilla, jazmín, lavanda, azahar, melisa, rosa, sándalo, valeriana y nardo), que relajan e inducen al sueño.
Mezclar 3 cucharadas de miel con 3 de vinagre. Tomar 2 cucharadas antes de acostarse. Si una hora después sigue despierto, tomar el resto.
Rallar y hervir, por 12 minutos, dos cebollas y luego añadir hipérico. Empapar un trapo y aplicar sobre la frente, cuello, nuca y pecho. Repetir durante una semana.
Usar tapones para los oídos. Los ruidos pueden ser causantes de desvelo.
Beber una taza grande de té de tilo.
Practicar técnicas de relajación (como yoga, por ejemplo)
Si todo lo anterior fracasa, levántese y realice alguna actividad (como leer un artículo o tejer). Cuando sienta que vuelve el sueño, regrese a la cama. Repita el procedimiento hasta lograr el objetivo.
No beba alcohol ni bebidas con cafeína
Evite las cenas abundantes (comida y bebida).
No duerma siesta a la tarde
Evite los somníferos porque aunque en un principio ayudan, al cabo de unos meses pierden eficacia y crean dependencia.

La almohada perfecta

Si duerme boca arriba, busque una almohada no muy gruesa. De costado: debe ser bastante gruesa para que el cuello no se apoye en el hombro, y lo haga sobre la almohada. Boca abajo: la mejor opción es una almohada blanda, fina y flexible.
Las almohadas de plumas o fibras sintéticas son muy flexibles, pero sólo son recomendables para quienes duermen boca abajo y no tengan problemas en cuello ni espalda.
Las almohadas con sistema de memoria (de látex o viscoelásticas) son perfectas para quienes se mueven mucho cuando duermen.

Fuente:diarioz.com.ar

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