La Caravana del Zorro, va a su meca para rendirle tributo al Cristo Negro

Miles de motociclistas centroamericanos, de Sur América, Panamá y Estados Unidos, mantienen una tradición desde 1961, cuando se reúnen para llegar en grupo a rendirle tributo al Cristo Negro.

La Caravana del Zorro, considerada la peregrinación sobre dos ruedas más grande del planeta, salieron desde la capital rumbo a Esquipulas, donde venerarán al Cristo Negro, una imagen de Jesús Crucificado esculpida por el portugués Quirio Cataño en 1595.

El banderazo de salida a la 57 edición de este macro evento, conformado por 224 kilómetros y en el que las autoridades estiman que participan más de 20,000 motociclistas, lo dio el presidente, de Guatemala Jimmy Morales, acompañado del alcalde capitalino, Álvaro Arzú.

“Señores y señoras arranquen sus motores”, afirmó el mandatario ante el rugir de las motos mientras ondeaba la bandera que marcaba el inicio de esta romería, que se remonta a 1961.

Los “zorros” -procedentes de países como Centroamérica, México, Ecuador, Colombia, Bolivia, Panamá o Estados Unidos- están encabezados por Edy Villadeleón, el “Zorro Mayor” y organizador del evento, quien instó a respetar las normas de seguridad vial, en pro de la seguridad, y recuperar la esencia de esta cita, la devoción.

“Los invito para que todos, en orden y como hermanos, vayamos a cumplir una promesa más, pedir por nuestras familias, nuestro trabajo y por nuestra Guatemala”, enfatizó el “Zorro Mayor”.

El heredero de esta tradición, que su padre inició con cinco amigos y que ahora es una fecha marcada en rojo para los amantes del motor y los devotos, deseó que el año que viene la cita sea aún mayor y pidió a los participantes no correr para evitar tragedias como las ocurridas en años anteriores.

Como un verdadero acto de fe, desde la noche del viernes, algunos de los amantes de estos vehículos de dos ruedas desafiaron las inclemencias del tiempo para reunirse frente a la Catedral Metropolitana y esperar la salida.

Con motocicletas de diferentes estilos y cilindradas, algunas de ellas modificadas por sus propietarios, adornadas con calaveras o banderas, enfilaron a la “capital centroamericana de la fe” con la esperanza de que sea una peregrinación tranquila.

Más de un millar de agentes vigilarán por la seguridad de los motoristas en esta caravana, cuya historia se remonta al 4 de febrero de 1961, cuando Rubén Villadeleón Porras realizó una peregrinación a Esquipulas en motocicleta, acompañado de cinco amigos.

Allí nació la Caravana del Zorro, mote con el que era conocido y cuyo hijo, Edy, continuó la tradición, un orgullo para él que quiso resaltar agradeciendo a su progenitor su “acompañamiento” para cumplir de nuevo su promesa con la bendición de la Iglesia, como es tradición, ofrecida por monseñor Edwin García.

En la edición número 57 de esta cita motera, cultural y de devoción declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Nación en 2011, participan unas 20.000 personas, según los primeros cálculos del departamento de Tránsito de la Policía Nacional.

Uno de ellos, Maynor Saavedra, originario de El Salvador, dijo que hace más de 30 años que participa en esta cita, en la que se inició con su padre, “ya en el cielo”, y que este año, al que acude acompañado de su hijo, es un homenaje para su progenitor.

“Va por él. Era un amante de las motos”, manifestó mirando al cielo, ataviado con la típica cazadora de cuero, llena de pegatinas de varias citas internacionales, mientras algunos de sus compañeros ondeaban banderas y vitoreaban: “Vamos, vamos”.

Para evitar incidentes, las autoridades, que han pedido a los pilotos no llevar a más de un pasajero en la moto, han prohibido la venta de licor en Esquipulas.
Fuente: panamaamerica.com.pa

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