La sequía obliga a un replanteo

La cifra es alarmante. La sequía, que no tiene fecha de vencimiento, por lo menos en lo que resta del mes, le ocasionaría a nuestra provincia pérdidas por U$S 190 millones, monto que no se puede precisar porque hay efectos colaterales que recién tendrán trascendencia al final del ciclo. Todo parece indicar que lo que hoy sufren los chacareros impactará en decenas de pueblos y ciudades donde -como ocurrió hace algunos meses con las inundaciones- ya advierten por el corte de la cadena de pagos. Esa rueda nefasta gira cada vez más acelerada.

Los entendidos coinciden en sostener que las afectaciones por el período sin precipitaciones son variadas e irreversibles en la mayoría de los casos. Por si todo ello fuese poco, la gran incógnita es saber qué sucederá con los cultivos de invierno, caso el trigo. La de granos gruesos sigue diezmándose hasta valores insólitos, con proyecciones lamentables. Pero antes, los productores deberán enfrentar, a partir de mayo, los compromisos bancarios existentes porque casi siempre se toman créditos a devolver contra cosecha. Hay cifras millonarias dando vuelta en los despachos de los gerentes. El efecto dentro de la economía nacional es contundente, con 20 millones de toneladas menos cosechadas entre soja y maíz, no se realizarán 700 mil fletes por camión, el encarecimiento de la oleaginosa y el cereal desencadenará un aumento de costos de alimentación en todas las producciones animales, las de carne, las de huevos y las de leche, y con ello los alimentos de la ciudadanía.

Desde noviembre y diciembre del año pasado, las precipitaciones comenzaron a tener valores muy por debajo de lo normal que mermaron fuertemente el desempeño de todos los cultivares de soja y maíz; las reservas forrajeras, como en los pastizales naturales. Hoy, muchos reconocen que se están agotando esas reservas con lo cual el ingreso al invierno será caótico, especialmente para la ganadería que había logrado recuperarse. Los informes conocidos en los últimos días aclaran que si bien la producción ganadera está en caída, las bajas no son todavía significativas aunque hay complicaciones en la parte de servicio, con lo cual los rodeos tendrán un índice de preñez menor al proyectado. “Cada semana que no llueve, y a medida que se acerca el otoño y el invierno, se acentúa una gran salida de terneros en dirección a los feedlots, que de esta manera los va a engordar, van a tener un encierre récord y allá por la primavera vamos a tener un nivel de oferta de ganado de feedlot también récord”, analizó Ignacio Iriarte, un especialista en el tema.

En la reciente reunión de la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria, se habló mucho del clima en la región. Lo que sucedió en los últimos años obliga a replantearse muchas cosas, tanto desde el ámbito oficial como el privado. La síntesis: aunque resultará muy complicado, debemos comenzar a acostumbrarnos a que estos fenómenos -un año, excesos hídricos y al siguiente, sequía- serán comunes en los años por venir, especialmente para el centro del país, donde estamos, definida como zona de transición. Lo que antes era común para otras regiones ahora lo es para la nuestra. Inexorablemente.

El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (leral), que anunció en uno de sus últimos trabajos que las pérdidas por la sequía en Santa Fe alcanzarían los U$S 190 millones, apuntó que la suba en los precios internacionales de la harina “podría amortiguar la caída”, insinuando así que esto sería una suerte de salvavidas debido al alza del precio internacional de la harina de soja, ya que la provincia concentra el 86% de la molienda a nivel nacional. A ello, se suma que en EE.UU. hay una seca incipiente. Los especialistas sostienen que habrá que sembrar maíz a partir de abril. Si no llueve en la zona núcleo americana en los próximos treinta o cuarenta días, el inicio de la siembra de maíz va a ser con un clima seco y eso también puede ayudar a activar el mercado.
Fuente: ellitoral.com

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