Lifschitz, preocupado por el ausentismo en el Estado

Adelantó que convocará a los gremios para acordar controles, bajo la promesa de no resucitar al presentismo. Piensa en otros mecanismos de control y estímulo. Y en el trabajo en equipo.
– Usted habló de la necesidad de mejorar las prestaciones del Estado. ¿Se va a sentar con los gremios para tratar este tema
– Cuando se hacen críticas al Estado sobre eficiencia, cumplimiento de responsabilidades, de horarios, ausentismo, en todo hay una base de realidad. Hay que trabajar en mejorar esas situaciones porque hay recursos del Estado que se dilapidan, se pierden, disminuye la calidad del servicio público. Nos parece que hemos hecho una oferta salarial importante con relación a otras provincias, y por otro lado necesitamos mostrarles a los ciudadanos que somos capaces de trabajar de manera conjunta con las organizaciones gremiales para lograr una mayor efectividad del trabajo público. Queremos tomarlo seriamente porque son costos en educación, salud pública, seguridad.

– ¿Dónde se nota más el ausentismo?
– Es mayor en las grandes estructuras de Salud, Educación y policía, las tres parejo. Quizás donde tiene mayores costos es en Educación porque obliga al reemplazo; en un hospital si falta un médico, cubre otro, pero si falta la maestra hay que reemplazarla porque el curso se queda sin ella. a los maestros hay que reemplazarlos e implica un costo económico muy importante.

– ¿Se piensa en la idea de restaurar el presentismo?
– No, no. No quiero plantearlo en los mismos términos que a nivel nacional, aunque el problema existe. Hay que buscar alternativas. El presentismo está estigmatizado, sería inviable políticamente y tampoco ha dado demasiados resultados. Hay que trabajar más en algunas medidas de estímulo, en trabajo de equipos en las escuelas, ya que el resultado educativo depende del trabajo de todos. También estableciendo algunas restricciones, algunos mecanismos de mayor control. El año pasado hubo mayores criterios de control sobre licencias médicas donde hay abusos. Estas cosas responsablemente hay que conversarlas y buscarle alternativas. Es viable y hay predisposición de los gremios porque la mayoría de los empleados cumple.

– En los ‘90, el Estado cambio su matriz: vendió el Banco, la empresa de aguas, puso en venta la Epe y concesionó rutas. Eso ha cambiado poco.
– No creo que haya que ir de un esquema a otro. Tenemos un criterio general de que el Estado debe jugar un rol importante, particularmente en servicios públicos que no es incompatible con concesiones siempre que haya un buen control público. las dos empresas de servicios importantes (energía y agua) están en manos del Estado, la encontramos así y la idea es fortalecerlas en ese perfil.
No tenemos previsto estatizar cosas hoy privatizadas, ni privatizar cosas estatizadas. Se trata, después de los vaivenes, de encontrar soluciones eficaces, en algunos casos te los da la actividad privada y en otros el Estado.

– ¿En el caso de rutas concesionadas y de la autopista seguirán con ese esquema?
– En general, los regímenes de concesiones viales en la Argentina fracasaron en el objetivo de desarrollar obras importantes, nuevas o de reconstrucción o repavimentación, grandes inversiones a través del peaje por el sencillo motivo que hay una distancia muy grande entre los peajes políticamente razonables y los costos de las obras.
Eso convirtió en inviables las concesiones y hoy se han reducido las concesiones al mantenimiento más elemental, corte de yuyos, seguridad básica para emergencias y accidentes, algún mantenimiento muy superficial, señalización. las obras en general las hace el Estado.

– ¿Vale la pena seguir así?
– Si hoy tuviéramos que tomar una decisión sobre una autopista o una ruta no concesionada, yo probablemente no tomaría la decisión de concesionarla, pero la realidad es que la autopista ya tiene una estructura de personal, un régimen muy propio de concesión… con 270 personas. Hay una estructura que es muy difícil pensar en eliminarla o reducirla. las tareas de mantenimiento hay que hacerlas. El problema es al revés, hay que mantener la situación y para cumplir con ese objetivo hay dos variantes: concesionarla a una empresa privada que haga ese servicio con eficacia, o pensar en una empresa del Estado para hacer la tarea. Ambas son viables, equivalentes aunque con más responsabilidad del Estado en el segundo. Ya tenemos la experiencia de empresas del Estado que aunque tengan personal con otro régimen laboral terminan siendo empleados públicos

Jueces mayores de 65

– La Constitución de la Provincia establece un límite de edad a los ministros de la Corte Suprema de Justicia (65 años) y no lo cumplen.

– Ese sería otro argumento para reformar la Constitución si tuviera consenso modificar ese tema. Así como el término de los mandatos de los dirigentes políticos (ejecutivos y legislativos).

– Pero hoy hay ministros fuera de la edad constitucional ¿El Ejecutivo hará algo al respecto?
– El fallo reciente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que ha sentado jurisprudencia abre un nuevo escenario que nosotros estamos analizando y que no se refiere solo a los ministros de la Corte sino a todos los miembros del Poder Judicial. Estamos analizándolo, no hemos tomado todavía ninguna iniciativa. Acuerdo que debe haber un límite, no sé si es 65 años. Es un criterio de otra época, hoy una figura jurídica de 65 años está en buena edad para ser ministro de Corte. Algún límite debería haber, y una excepcionalidad debería tener un buen marco de acuerdo legislativo. Son los debates que hay que dar.

El calendario de la Casa Gris

– En su discurso dijo que llevaba 505 días de gobernador. En cuatro años tendrá 1.460, ¿los cuenta de a uno?
– Es el 34,6%. No es porque me pesen, se me han pasado volando. Me parece mentira.
– Descansó poco.
– Apenas un par de fines de semana pero el formato de gobierno de cuatro años sin reelección impone plazos muy breves para lograr resultados, para poner en marcha políticas, obras y para que los resultados se puedan ver, se puedan percibir durante el término de la gestión por lo cual es indispensable aprovechar el máximo tiempo. Insisto permanentemente a los ministros que no es lo mismo mañana que la semana que viene, o el mes que viene. Demorar es hacer que haya resultados de políticas que no se terminen visualizando.

– ¿Harían falta como tres mil días?
– No sé si hacen faltan, pero obviamente que eso da otra perspectiva, quizás también sea bueno que el tiempo breve obligue a más contracción y a ponerle más ritmo al trabajo.

– En su discurso insistió con la reforma constitucional, ¿no cree que la reelección es lo que la traba?
– Hasta ahora nadie lo ha planteado en esos términos. Si alguien lo planteara, si ese fuera el obstáculo no habría ningún problema en destrabarlo. Creo que los términos de una reforma constitucional son tan importantes que -de mi parte- sería muy miope obstaculizarlo simplemente por ese tema. Si fuese ese el planteo de las fuerzas políticas, obviamente que lo consideraríamos. Es más, ni yo estoy convencido que eso tenga que ser parte de los artículos a reformar. Podría ser que ese artículo quede fuera de la reforma.

– Algún dirigente ya recordó que Usted juró por un mandato de cuatro años…
– Son criterios. Es parte del debate que impulsamos, sobre los términos de los mandatos de todos los cargos, no sólo del gobernador: de los intendentes y de presidentes de comunas, que deberían tener cuatro años, con reelecciones por dos o tres períodos. los legisladores también deberían tener un término. No tengo ninguna duda que el gobernador debería tener dos períodos como posibilidad. Habrá que definir si le corresponde al actual, al que viene después o a un tercero para evitar especulación cortaplacista.

– Ud. ya dijo que no quería perder al ministro de Seguridad para que sea candidato a diputado nacional. ¿Está dispuesto a sacrificar alguien del gabinete para la campaña?.
– Sí, estoy dispuesto. para nosotros es importante la representación legislativa. No es una elección cualquiera para mí, necesito tener una representación legislativa en el Congreso que asuma la defensa de Santa Fe. El resultado electoral de alguna forma también pone en discusión la valoración de la gente sobre la gestión. Vamos a procurar, en el caso de que Antonio Bonfatti decida no ser candidato, que alguno de los ministros lo sea. Y si lo fuera, también para integrar la lista en los primeros lugares.

– Su partido no tiene senadores nacionales. ¿Qué es más importante la nacional o la de municipios y comunas?
– Las dos son importantes. Hoy el Frente Progresista tiene ciudades importantes las dos principales y aspiramos a hacer buenas elecciones en todas las comunas que administramos, se vienen las nuevas ciudades que se incorporan este año. Es parejo el desafío.

– La elección de distrito es una examen para el gobierno provincial.
– Se mezclan cosas. va a ser una elección muy nacionalizada donde el gobierno nacional va a procurar nacionalizarla, pero los gobiernos provinciales juegan y cada provincia tiene su relación política particular. la polarización entre el gobierno el peronismo que se puede dar en Buenos Aires, acá parece que tiene otro escenario.

– No está claro si habrá Frente Progresista.
– El Frente Progresista va a ir arriba y abajo. a lo mejor habrá un nombre parecido. El formato no va a cambiar. para la elección de diputados nacionales habrá dirigentes radicales en Cambiemos que no sé si se llamará Cambiemos.

– ¿Va a estar en la campaña?
– Voy a estar en el gobierno pero lógicamente voy a apoyar a los candidatos del Frente.
Fuente: cftin.com.ar

You May Also Like