Oprah o muerte: La última esperanza del Partido Demócrata en la era de Trump

La vida de Oprah Winfrey comenzó con una infancia difícil en Mississippi. Creció con una madre soltera, mucama, entre mil problemas que no le impidieron continuar sus ambiciones con sacrificio, explica la agencia ANSA Latina.

A los 63 años, es la estrella absoluta de la televisión estadounidense y su programa Oprah Winfrey Show la ha hecho famosa en todo el mundo. Es, a diferencia de Donald Trump, una millonaria que se hizo a sí misma, destaca The New York Times.

Desde hace tiempo que la afroamericana viene alimentando las especulaciones sobre una posible candidatura presidencial de cara a las elecciones de 2020, en las que, en representación del -caído en desgracia- Partido Demócrata, intentaría destronar al actual mandatario, Donald Trump. En marzo pasado, en una entrevista con la agencia Bloomberg, Oprah respondió de este modo: “Está claro que no sirve la experiencia política para ser Presidente.”

El discurso que brindó la carismática estrella en el escenario de los Globos de Oro, el domingo 7/1 por la noche -donde recibió el premio Cecile B. De Mille a la trayectoria- terminó por sellar el paquete y desatar todo tipo de especulaciones sobre una posible candidatura. En él tocó un rango de temas desde la injusticia racial hasta la importancia de la prensa libre en una sociedad democrática, e hizo especial énfasis en su apoyo a las mujeres de la campaña #MeToo, contra los acosos y abusos sexuales.
“Si hay alguna figura en Estados Unidos que soporte estar a cargo durante los próximos años, mientras nuestra cultura política continúa en la transformación radical que llevó a la elección de Donald Trump, es Oprah”, escribió John Podhoretz en un ensayo en The New York Post en septiembre titulado “La mejor esperanza de los demócratas en 2020: Oprah”. Ella retwitteó el artículo. “Creo que esta posicionada de una manera única, si deseara comprometerse, para ir por la nominación demócrata a Presidente y desafiar a Trump en 2020.”

Recordemos lo dicho por el politólogo italiano, Giovanni Sartori, durante la anterior carrera electoral estadounidense, cuando el diario La Nación le consultó si creía que Trump podría ser el próximo Presidente: “Es posible, sí. Es posible porque el homo videns, el hombre que sólo entiende aquello que ve con los ojos y que es incapaz de manejar conceptos abstractos, ha tenido tal éxito que evolucionó hasta convertirse en el homo cretinus.” Sartori leía la candidatura de Trump como el devenir natural de la imperante cultura de la imagen.

¿Qué es el homo videns? “El homo videns es aquel que sólo entiende lo que ve con sus ojos; si algo no se puede ver, para él no existe. El homo videns es un hombre que ve encuentros deportivos, que ve pornografía, que ve los mensajitos que le mandan… Pero toda la civilización europea, todo el pensamiento liberal-democrático, no es visible con los ojos, se trata de una construcción abstracta. Con el nacimiento del homo videns se tambalea todo el sistema”, respondió Sartori, quien falleció en abril de 2017. Esencialmente, el problema, planteaba, es que el homo videns no comprende lo que es la democracia, porque su capacidad de entendimiento está reducida por la empidemia imperial de la imagen que todo lo banaliza, explicó Miguel Wiñazki del diario Clarín. Tomando el pensamiento de Sartori, ¿es Oprah el emergente de la necesidad imperiosa del Partido Demócrata de adaptarse a la era de Donald Trump? Y en tal caso, ¿vale la pena esa adaptación?

Thomas Chatterton Williams publicó en el diario The New York Times una nota titulada “Oprah, no lo hagas”. Escribió: “No soy inmune a los encantos de Oprah, pero la idea de Winfrey Presidente es una idea terrible. También subraya el grado al cual el trumpismo -la inclinación hacia las celebridades y el rating, el repudio a la experiencia y el expertise- ha infectado nuestra vida cívica.

El político ideal post-Trump será, al menos, una figura profundamente seria con un fuerte récord en el servicio público detrás suyo. Sería una herida devastadora y autoinfligida para los demócratas, acomodarse a una imitación, aunque sea benevolente, del número de circo alucinógeno de Trump. De hecho, el pensamiento mágico que impulsa la idea de Oprah en 2020 es un signo preocupante sobre el estado del Partido Demócrata.

Que Winfrey probablemente podría ganarle a aquellos que se consideran probables nominados -Joe Biden, Bernie Sanders, Kirsten Gillibrand- es testamento de cuán desmoralizado y vacío de talento fresco político se ha vuelto el partido post-Obama. De alguna manera, la conversación en la izquierda (y en la derecha anti-Trump) en torno a Winfrey, es más preocupante que la inmadurez emocional y el anti-intelectualismo que es emitido desde los estados rojos que eligieron a Trump. Esos votantes se han definido a sí mismos desde hace mucho en oposición a la seriedad intelectual que los demócratas intentan personificar.”
Fuente: urgente24.com

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