Qué entienden los palestinos por ‘dos Estados’

Eric R. Mandel, director de Mepin (Middle East Political and Information Network), advierte de que la idea que tienen los palestinos (entre los que incluye a los ciudadanos árabes de Israel) de los dos Estados es sustancialmente distinta de la que se maneja en EEUU y en Israel.

Para los norteamericanos, el significado de “dos Estados” es clarísimo. Para ellos, la lucha entre Israel y los palestinos es una lucha por el mismo territorio entre dos pueblos indígenas que comparten historia. Así las cosas, una solución justa sería una en la que Israel, Estado del pueblo judío, tuviera a su lado un Estado palestino.

Los negociadores norteamericanos, numerosos defensores norteamericanos de Israel y los propios israelíes utilizan la expresión “dos Estados” en la creencia de que se explica por sí misma y la aceptan todas las partes; pero la realidad es bien distinta.

Para los palestinos de ambos lados de la Línea Verde, ‘dos Estados’ es una capitulación que resultaría en un pequeño Estado, Palestina, para la población nativa y otro Estado, Israel, para los colonialistas opresores foráneos.
Por supuesto, la conclusión lógica desde este punto de vista es que la concepción americana de ‘dos Estados para dos pueblos’ no es una solución justa ni aceptable. Desde mi amplia experiencia en el trato con líderes palestinos y palestinos corrientes, he llegado a la conclusión de que la versión palestina de la solución de los dos Estados no deja espacio para el Estado judío.

Este año dirigí un seminario en Israel para tratar de comprender qué quieren los ciudadanos palestinos de Israel en el s. XXI.

Casi todos los ciudadanos palestinos de Israel con los que hablé, desde alcaldes a profesores, consideran ilegítima la existencia de un Estado judío, y que el sionismo es una empresa colonial de robo judío de tierra árabe. El judaísmo, para ellos, es sólo una religión, sin ninguna aspiración legítima de orden nacional o civilizacional. Consideran la demanda histórica judía del territorio una ficción y que el sionismo es una forma de racis

Su idea de una solución de dos Estados justa pasa por un Estado completamente árabe en la Margen Occidental y un Estado de Israel democrático y binacional que reconozca el derecho al retorno a los descendientes de los refugiados palestinos. Es una ‘solución de dos Estados’, pero no una que reconocieran los judíos americanos o permitiera la supervivencia de Israel.

Veinticinco años de Oslo

Efraim Inbar, presidente del JISS (Jerusalem Institute for Strategic Studies), hace un balance sumamente crítico del proceso de paz israelo-palestino que, paradójicamente, habría dado a la sociedad israelí un plus de resiliencia que le está brindando notables beneficios.

Claramente, el Proceso de Oslo (…) ha fracasado a la hora de aportar una solución al conflicto y no ha resultado en la coexistencia pacífica entre israelíes y palestinos.

Los casi 1.600 muertos israelíes –y muchos más miles de heridos– víctimas del terrorismo palestino dan fe de este fracaso. La fórmula ‘paz por seguridad’ de Rabin no funciona.

Además, la Autoridad Palestina, establecida en el marco del Proceso de Oslo, gobierna ahora en la Margen Occidental y promueve el odio antiisraelí mediante su sistema educativo y los medios que controla. Hamás, una organización islamista dedicada a la destrucción del Estado judío, gobierna Gaza y sigue con su lucha armada contra Israel.

Las posibilidades de que un nuevo plan norteamericano de paz lleve al establecimiento de un Estado palestino estable, unificado y pacífico son nulas. Las diferencias, sobre todo en lo relacionado con los refugiados y Jerusalén, son insalvables.
Pese a que el conflicto con los palestinos no terminará en un futuro próximo, Israel prospera. Su cautelosa estrategia de gestionarlo en vez de resolverlo, adoptada en los últimos años, se ha revelado exitosa en cuanto a reducción de daños, tanto en el plano nacional como en el internacional, frente a la permanente hostilidad palestina. La disposición israelí a hacer concesiones es útil a la hora de conservar la cohesión social en el país y ganar puntos entre los amigos en el exterior.

La continua agitación que se vive en Oriente Medio y la actitud iraní sensibiliza a la comunidad internacional ante las necesidades israelíes en materia de seguridad, lo que reduce la presión sobre la satisfacción de las irreales demandas palestinas.

Aunque la sociedad israelí ha pagado muy caro el experimento de Oslo, puede honestamente decir: “Hemos tratado de hacer la paz con los palestinos”. Ese sentimiento es imprescindible para considerar un futuro conflicto armado como una “guerra no elegida” (‘ein breira’). Esta actitud, preponderante desde la campaña terrorista palestina iniciada en el año 2000, ha sido clave en la forja de la gran resiliencia israelí ante el prolongado conflicto y en el rechazo a hacer concesiones peligrosas.
Fuente: elmed.io

You May Also Like

Deja un comentario