Se acaban las direcciones de internet, y América Latina no toma medidas

Apenas cuatro países de América Latina y el Caribe (Bolivia, Brasil, Ecuador y Perú) superan el 1% de usuarios habilitados para operar con el nuevo protocolo de internet (IPv6), algo que puede frenar el avance en la interconexión de dispositivos, según un informe presentado ayer en Montevideo.

El estudio, realizado por el Registro Regional de Internet para América Latina y el Caribe (Lacnic) y el Banco de Desarrollo de América Latina-CAF, compara la situación de los países avanzados en el despliegue de IPv6 con los de la región, donde, a pesar de la baja adopción del protocolo, se destaca la intención de los proveedores de servicios de internet (ISP) de hacerlo.

Las direcciones IP son las que identifican a cada servidor, página web y aparato con conexión al asignarles una etiqueta específica.

La capacidad de la versión del protocolo IPv4 para asignarlas está en una fase de agotamiento (se están acabando esas etiquetas) en casi todas las regiones del mundo -salvo en África- y es por eso por lo que surgió la versión IPv6, que tiene una capacidad casi ilimitada.

Algunos de los argumentos que exponen los ISP -compañías que ofrecen internet- para no dar el paso a la tecnología IPv6 son, según el informe, que la infraestructura actual presenta problemas para ello, que la inversión necesaria no es justificable en virtud de la demanda y que aún tienen direcciones IPv4 disponibles.

La investigación, denominada “Despliegue de IPv6 para el desarrollo socioeconómico en América Latina y el Caribe”, también señala que algunos ISP prevén dificultades en el despliegue del IPv6 y que todavía pueden emplear medidas puente para alargar la vida de las IPv4.

Entre esas acciones intermedias se encuentra la compartición de direcciones, es decir, que dos o más usuarios tengan la misma IP asignada, algo que con IPv6 no ocurriría debido a la elevada cantidad de direcciones que puede otorgar (alrededor de 340 sextillones), por lo que cada dispositivo tendría la suya propia.

Según explicaron dos de los investigadores que participaron en el estudio, Guillermo Cicileo y Omar de León, esta práctica de compartir las IP -que usa los llamados CGNAT- deterioran la calidad de la internet del usuario debido a que determinadas aplicaciones no funcionan o lo hacen de forma lenta.
Fuente: panamaamerica.com.pa

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