Sharenting: Los padres sobreexponen a sus hijos en las redes sociales

Cada vez más padres publican fotos de sus hijos en Facebook, Instagram o redes similares, e incluso alimentan la imagen con anécdotas sobre su conducta, su forma de comer o un brote en la piel, sin pensar en las consecuencias de ello. Desde la vergüenza que puede provocarles hasta el riesgo de exponerlos en situaciones íntimas, todo se ha convertido en una tendencia de los padres millennials.

Recuerdo que cuando era chica los padres se reunían con otros padres y familiares cada tanto y se pasaban de mano en mano unos tremendos libros llenos de fotos que atesoraban los momentos más lindos y felices de los integrantes de la familia. Entre las fotos del casamiento y luna de miel de ellos, están las de mi hermano y mías recién nacidos, en el primer día de playa, en el baño cuando dejamos los pañales, en la bañadera con el primer baño o con el guardapolvo escolar parados en la puerta de la escuela el primer día de clases.

Esas reuniones se colmaban de suspiros, sonrisas y gracias. Pero para nosotros ese resultaba ser el momento más bochornoso, y con el paso de los años era cada vez peor, a quién puede resultarle tierno ver a un par de niños sentados en el inodoro aprendiendo a hacer por su cuenta, más no es para nada agradable que gente que no nos conoce del todo nos vea desnudos en la bañadera, aunque nuestros cuerpos hayan cambiado de aquel momento al de ahora. La queja era escuchada y los librotes salían cada vez menos de la biblioteca.

A muchos les ha pasado. Imaginen que si aquello podía pesarle a algunos niños más que a otros en la etapa de desarrollo, cuánto más podría ser en los niños de hoy cuyos padres han subido estas mismas fotos a las redes sociales. Pues de esto se trata este artículo, veamos cómo estan reaccionando los padres millennials, qué fenómeno están provocando, y si exponer a sus hijos en un álbum online puede traer más problemas que la vergüenza.

La identidad digital de los más chicos

Compartir fotos en las redes sociales sobre cada segundo de nuestros hijos puede resultar tierno para uno y para los que interactúan con la misma, sin embargo, este hecho genera una identidad digital que no podremos borrar y que, en ocasiones, puede no ser del gusto de los niños y hasta puede perjudicar la identidad que vaya forjando durante su desarrollo.

Según datos de la periodista Nancy Jo Sales que expone en su libro American Girls: Social Media and the Secret Life of Teenagers, el 92% de los niños estadounidenses de dos años ya tienen una identidad digital que no sólo habla de lo expuestos que están sin su propio consentimiento, sino además de la nula privacidad con la que cuentan, peor aún, provista por sus propios padres. De hecho, muchos padres han salteado las normas de seguridad de redes sociales como Facebook y les han creado sus propios perfiles con tal sólo meses de vida, algunos con la excusa de compartir el día a día del niño con los familiares y amigos más lejanos.

Lo cierto es que la mayoría de las veces estos perfiles son públicos y si los padres no conocen las herramientas en profundida expondrán a sus niños a riesgos mucho más grandes que la vergüenza y los reproches que puedan hacerles ellos cuando sean más grandes.

Share (compartir), Parenting (crianza)

Sharenting es el término que se le ha puesto al fenómeno que pone de manifiesto los riesgos de la sobreexposición de los menores en las redes sociales, y que fue acuñado por el diario The Wall Street Journal en el año 2003, pero que al ganar tanta relevancia llegó a posicionarse en el diccionario británico Collins en el 2016. Los estudios oficiales sobre sharenting a nivel mundial recién están viendo la luz en el 2017.

Mientras que el ciberespacio ofrece muchos beneficios a los padres en la actualidad, con un cúmulo de información que es de gran ayuda para los primerizos al menos, es al mismo tiempo el nido de los gérmenes más peligrosos para los mismos niños que cuidamos tanto. Para el psicólogo clínico Juan Cruz, este fenómeno se lo considera como tal porque la acción de compartir fotos, videos y conductas de los menores “lleva al extremo de alimentar el ego”, y agrega “La mezcla de exhibicionismo-narcisismo en red puede ser un riesgo que distorsiona la realidad y dificulta pensar más allá de sí mismo, incluida la protección del propio hijo”. Lo que pone de manifiesto que aunque los conflictos sean presentados por los niños a futuro, el problema actual y a resolver lo tienen los adultos.

Sin ir más lejos, la Universidad de Michigan compartió un análisis sobre el tema que expone estas alarmantes cifras:

56% de los padres comparte información vergonzosa de sus hijos

51% de los padres aporta datos que pueden llevar a la localización geográfica del niño

27% de los padres comparte contenido inapropiado del o los hijos.

Esta identidad digital forjada es denominada por el psicólogo Elias Aboujaoude como “secuestro digital”. Eric Schmidt, CEO de Google, afirmó en varias entrevistas que “A medida que pase el tiempo todos tendremos online información embarazosa y fotos de nuestra adolescencia de las que nos avergonzaremos”, al tiempo que asegura que “un día todos los adultos se veran tentados a cambiar sus nombres para esconderse del contenido vergonzoso que sobre ellos hay en internet”.
Fuente: dattamagazine.com

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