Tras una dura adolescencia, Zeinab se enfrenta a ser ejecutada en Irán

A los 22 años se encuentra condenada a muerte. La adolescencia de Zeinab no debería dar paso a una juventud arrebatada por la pena de muerte.

Casada a los 15 años. Zeinab viene de una familia empobrecida y conservadora. Casarse le pareció la única oportunidad que tenía de una vida mejor, pero no fue así. Su marido comenzó a maltratarla de manera habitual. Insultos, golpes…. Lo denunció, pero la policía nunca investigó. Zeinab le pidió el divorcio en numerosas ocasiones, pero él se lo denegó. Intentó regresar con su familia, pero sus padres la habían repudiado cuando se fue de casa.

A los 17 años, Zeinab fue detenida por la muerte de su marido. Pasó 20 días recluida en comisaría y afirma que agentes de la policía varones la golpearon por todo el cuerpo. Tras estos 20 días de golpes sin descanso, “confesó” el asesinato de su esposo. Cuando comenzó el juicio pudo por fin acceder a un abogado. Zeinab se retractó de su “confesión”, afirmando que el autor del crimen había sido su cuñado, quien la había violado varias veces. Explicó que éste le había prometido que, si asumía la responsabilidad, la indultaría. El tribunal no investigó tal afirmación y la condenó a muerte.

A los 20 años Zeinab se casó con otro preso y se quedó embarazada. La ejecución se retrasó hasta después del parto.

A los 21 años
dio a luz a un bebé muerto. Según los médicos, murió en el útero debido a la conmoción sufrida alrededor de dos días antes, coincidiendo con la ejecución de su compañera de celda y amiga.

Fuente:https://www.es.amnesty.org

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