Un cambio que no cambia nada

El proyecto enviado al Senado indica que todo el personal de la SIDE pasará a la nueva Agencia Federal, pese a que habla de “disolver” el órgano que dirige Parrilli.Ex Side
Se disuelve la Secretaría de Inteligencia, aunque todo el personal se transfiere a la nueva Agencia Federal. Eso establece el artículo 23 del proyecto enviado ayer por Cristina Kirchner al Senado, donde comenzará a tratarse este martes en un plenario de comisiones.

Los agentes mantendrán “sus respectivos niveles, grados y categorías de revista escalafonarios”, con la aclaración de que podrán asignarles nuevas funciones “derivadas de los sustanciales cambios previstos en esta ley”.

La reforma, a priori, no implica ninguna limpieza en el organismo apuntado por la Presidenta y otros funcionarios en las últimas dos semanas, a partir de la conmoción que provocó la muerte de Alberto Nisman, el fiscal que cuatro días antes había denunciado a Cristina y otros dirigentes kirchneristas por presunto encubrimiento de los sospechosos de haber planeado el atentado a la AMIA.

La Presidenta había anunciado el proyecto el lunes, por cadena nacional, en su primera aparición luego de la muerte de Nisman.

Antes de partir rumbo a China, dejó ayer firmado el texto y también el decreto para convocar a sesiones extraordinarias durante todo febrero.

El oficialismo buscará sancionarlo con un trámite veloz -en especial en Diputados–, antes de la apertura del período ordinario, el 1° de marzo.
Los opositores lo rechazaron de inmediato, por considerarlo una “maniobra para distraer” e introducir otro eje de discusión en lugar de la muerte de Nisman.

Y una vez enviado el proyecto, algunos senadores como el radical Ernesto Sanz lo calificaron como “un cambio de nombre que no cambia nada”.

También argumentaron que aunque la iniciativa define a la Inteligencia como una actividad para reunir información sobre riesgos y conflictos que afecten la “seguridad de la Nación” y la “prevención de amenazas internacionales” como el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de armas y ciberdelitos, no tocará las tareas de espionaje que dependen del Ejército, comandado por César Milani. Su presupuesto en la Dirección de Inteligencia pasó de $168,2 millones en 2010 a $ 431,1 millones en 2014.

En ese mismo período, la Secretaría de Inteligencia pasó de recibir $514,7 millones a $ 689 millones. La cantidad de empleados de la SI es un misterio, aunque se calcula que integran la planta estable entre 1.700 y 1.900 empleados.

En otro de los puntos cuestionados, el artículo 21 establece la transferencia de la Dirección de Observaciones Judiciales (más conocida como Ojota, encargada del sistema de escuchas) al Ministerio Público Fiscal. Los opositores criticaron que no se trata de un organismo independiente y con autonomía funcional, sino que la procuradora Alejandra Gils Carbó responde al Poder Ejecutivo.

El director de la agencia tendrá rango de ministro y el subdirector de Secretario. Ambos serán designados por el Ejecutivo con acuerdo del Senado y sus cargos no tendrán plazo, sino que podrán ser removidos en cualquier momento por el Presidente. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, había dicho que durarían cuatro años, lo mismo que un mandato presidencial.

El proyecto también dispone cinco clasificaciones de seguridad de los archivos –desde “estrictamente secreto y confidencial” hasta “público”–, y en el artículo 16 establece que “en ningún caso el plazo para la desclasificación” podrá ser inferior a 25 años, salvo que el Ejecutivo “lo estimare conveniente para los intereses y seguridad de la Nación y sus habitantes”, lo que genera controversias en cuanto a la discrecionalidad de la decisión

Fuente: noticiasyprotagonistas.com

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