Un relevamiento indica que uno de cada cuatro clubes está en terrenos públicos

Uno de cada cuatro clubes rosarinos tiene sus instalaciones en espacios públicos. Algunos son muy conocidos, como los del parque Independencia o los de la costanera norte, pero también por fuera de los bulevares hay numerosas entidades deportivas que ocupan, total o parcialmente, terrenos fiscales.Clubes

Un relevamiento de la Secretaría de Planeamiento del municipio contó 89, sobre los 360 clubes que existen en la ciudad. “La gran mayoría cumple un trabajo social imposible de replicar por el Estado en esa escala”, advirtió el subsecretario de Deportes, Adrián Ghiglione.

El pedido del club Gimnasia y Esgrima (GER) de extender sus límites sobre una hectárea y media del parque Independencia puso otra vez en debate el uso que entidades privadas, o asociaciones civiles, hacen del espacio público. De acuerdo a un relevamiento realizado por Planeamiento del municipio, en toda la ciudad hay 89 clubes que ocupan terrenos estatales.

“Sacando los del parque que son los que más rápidamente identifica la gente, son muchos los clubes que están en terrenos del municipio, de la provincia o del estado nacional (que administra los terrenos que pertenecían al ferrocarril)”, señaló el titular del área, Pablo Barese.

Sin embargo, claramente, la distancia entre una hectárea del parque más antiguo de la ciudad y un potrero cercano a la vía en la zona oeste es mucho más que geográfica. Además de Newell’s, Provincial y GER, varios clubes de la costanera norte, de la ribera central y de numerosos barrios tienen parte o la totalidad de sus instalaciones en lotes fiscales.

Barese aclaró que, en todos los casos, existen contratos de cesión precaria de los terrenos que han sido avalados por el Concejo Municipal. Esos acuerdos exigen también una contraprestación a cambio del uso del espacio público.

“Son entidades que cumplen una función social importante, participan de programas de incentivo de la práctica de deportes, prestan sus instalaciones para la organización de encuentros de la comunidad o para el desarrollo de las clases de educación física de las escuelas”, sostuvo, y consideró que la función del Estado es la de mantener el delicado equilibrio entre las actividades de los clubes y el uso del espacio público por parte de la ciudadanía.

En los barrios. “Los clubes realizan un trabajo social imposible de replicar por el Estado en esa escala”, aseguró el subsecretario de Deportes. Y para sostener la afirmación apuntó que mientras la Municipalidad tiene en funcionamiento 14 polideportivos donde trabajan unos 200 profesores de educación física, en toda la ciudad hay 360 clubes y miles de profesores y entrenadores que trabajan o colaboran ad honórem. “En los barrios, la inserción fuerte en el deporte se da a través de los clubes”, advirtió.

Por eso indicó que debe existir una política fuerte de apoyo a los clubes, porque el trabajo que realizan es “importantísimo”.

Los clubes más grandes —sostuvo— están obligados a prestar sus instalaciones para las actividades que organiza el municipio o competencias de asociaciones o federaciones deportivas. Además, tienen que disponer de cinco becas deportivas en todas las disciplinas que se practiquen. “Hay chicos de programas municipales practicando hockey en GER y continuamente se desarrollan actividades deportivas en Provincial, que tiene uno de los mejores estadios cubiertos de la ciudad”, destacó.

Los clubes más chicos son, directamente, “como una escuela de participación ciudadana”. Por eso, son frecuentes las gestiones que se realizan para regularizar su situación y dotarlos de espacio.

Sobran los ejemplos. Rosario Oeste consiguió recientemente contar con una cancha propia y apropiada para recibir a los partidos de los equipos de fútbol de la liga. Fue a través de un convenio firmado con el municipio que le cedió el uso de un predio atrás del polideportivo Deliot. “Es un club muy chiquito, pero que tiene una llegada increíble a 90 chicos del baby con sus papás que, además de practicar deportes, llevan adelante el club y organizan actividades para solventar la compra de camisetas o los traslados de los chicos.

Los juveniles de Juan XXIII también están a punto de estrenar verde propio, en un lote de avenida Perón pasando Circunvalación propiedad de la Empresa Provincial de la Energía (EPE). “La función social que cumplen estos clubes es insustituible. No sólo contienen a los chicos y los inician en la práctica deportiva, sino abren espacios de participación ciudadana formando personas que, después, pueden usar la experiencia de trabajo en el club para mejorar la problemática de su barrio”, destacó Ghiglione.

Una tarea que, a diario, despliegan más de 300 instituciones en toda la ciudad.
Fuente:lacapital.com.ar

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