Un tsunami de goles argentinos llegó a Chile y dejó a los del Tata en la final

Señores chilenos, querían ver si la selección argentina estaba en condiciones de enfrentarlos el sábado en la final de la Copa América. Bueno, anoche se llevaron todas las respuestas juntas. Para desgracia de ustedes, que fueron al estadio Ester Roa de Concepción sólo a hacer fuerza por Paraguay y a silbar el himno argentino, el tiro les salió por la culata. Porque Argentina se enojó y en serio.Arg Finalista

Borró de un plumazo cualquier duda que podía instalarse sobre su gran poderío y le propinó un 6 a 1 a Paraguay lapidario. El equipo de Martino apareció en el momento en que todos lo estaban esperando con una goleada que refuerza su candidatura como el mejor equipo del continente.

Argentina necesitó apenas de unos minutos para acomodarse y calentar los motores. Bastó que ocurriera eso para después darle un gran paseo a Paraguay.

Si sufrió algún mareo luego del descuento de Lucas Barrios fue porque buscó que le mojaran la oreja para reaccionar. De otra manera no se puede entender que haya esperado hasta el segundo tiempo para resolver todo cuanto antes y ahorrar energías ya con la cabeza puesta en el partido contra Chile en Santiago.

Encima Paraguay cometió esta vez el pecado capital de no vivir siempre al lado de Villar. Fue la peor señal que le pudo dar a la selección nacional. Porque Argentina empezó a buscarles filtraciones defensivas para tomarle los espacios con la movilidad de Messi, Pastore y Di María. Tardó prácticamente nada en desbaratarle los planes iniciales a Ramón Díaz, quien además sufrió al tener que cambiar dos jugadores por lesión cuando todavía quedaba más de un tiempo por jugar.

Avisó Pastore con un remate que atajó Villar y después llegaron los goles de Rojo y Pastore para abrirle las puertas a un recreo que duró hasta el descuento de Barrios.

Si el partido tuvo alguna razón entre dos fuerzas equivalentes fue en el cierre del primer tiempo, justo cuando Argentina pasó de tener todo controlado a un estado de nerviosismo innecesario.

Pero enseguida entró de nuevo en acción y se despabiló con una metralla de goles. Messi empezó a amontonar paraguayos a lo loco y de movida vino el tercero de Di María. Después otro de Angelito, el de Agüero y por último el del ingresado Higuaín. Fueron media docena pero pudieron ser tres o cuatro más. Por si algún trasnochado pensó que Paraguay podía hacerle cosquillas a la selección nacional, luego de ver las diferencias siderales que hay entre uno y otro equipo se convenció de que el empate en La Serena había sido un espejismo.

Lo único que le faltó a la noche de fiesta fue el gol de Messi. Nadie mejor que él merece sacudirse con un grito que no sea mediante la ejecución de un penal. Tal vez Leo se los está guardando para refregárselos en la cara a los chilenos, quienes anoche hasta festejaban cuando la pateaba afuera en los movimientos precompetitivos.

Querían ver a la Argentina. Aquí está el equipo de Martino. Sacando chapa para pasar a la final y dándoles una verdadera paliza futbolística a los paraguayos. De tanto buscarlo finalmente la encontraron a la selección. Chile también puede dar fe de eso.

Garay fue baja y zafaron tres clave

Martino tuvo que tocar el equipo a último momento, ya que Ezequiel Garay quedó descartado por presentar un cuadro de gastroenterocolitis. Esa fue la única mala, ya que además de la goleada, zafaron los tres jugadores clave que llegaron al borde de la suspensión.

Garay amaneció con dolencias y fue esperado por el Tata hasta horas de la tarde, pero al no recuperarse se decidió descartarlo y fue reemplazado por Martín Demichelis. En tanto, Messi, Mascherano y Agüero entraron condicionados con una amonestación y zafaron. El volante central dijo inclusive que “me cuidé mucho en las divididas”.
Fuente:lacapital.com.ar

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