Uzbekistán: Dilorom Abdukadirova, condenada y torturada por ejercer su derecho a la libertad de expresión.

El 13 de mayo de 2005, Dilorom Abdukadirova acudió, junto con miles de personas a una protesta en la ciudad de Andiyán para manifestarse por la situación económica en su país, Uzbekistán. Las fuerzas de seguridad reprimieron la manifestación y abrieron fuego contra los manifestantes. Dilorom huyó hacia la frontera con Kazajistán para ponerse a salvo. Allí, recibió un visado de refugiada para Australia.
Cuatro años después, volvió a Uzbekistán para reunirse con su familia, animada por las promesas de las autoridades, que aseguraban que no le sucedería nada si regresaba a su casa.

En cambio, fue detenida y acusada de intentar derrocar el orden constitucional y de salir ilegalmente del país. Permaneció dos semanas en una celda del departamento de policía de Andiyán, sin acceso a su familia o a un abogado.

Durante el juicio, celebrado en 2010, sus familiares dijeron que estaba muy delgada, que tenía contusiones en el rostro y que no llevaba su hiyab, cosa extraña ya que Dilorom es musulmana devota y su familia duda que se lo quitase por su propia voluntad.

Tras un juicio injusto, fue declarada culpable y condenada a diez años y dos meses de prisión. Su familia escribió a las autoridades para quejarse del trato que había recibido bajo custodia.

En 2012, tras un juicio a puerta cerrada, la condenaron a otros ocho años, acusada de haber violado las normas de la prisión por su mala conducta.

Dilorom permanece en prisión, donde su familia teme que vuelva a ser sometida a malos tratos. No se ha llevado a cabo ninguna investigación imparcial sobre las denuncias que indican que Dilorom Abdukadirova fue torturada bajo custodia.

Dilorom nunca debió ser detenida, ni mucho menos torturada por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Es una presa de conciencia, por lo que debe ser liberada de inmediato.

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Fuente: es.amnesty.org

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