Verano 2015: las playas extreman cuidados por eventuales tormentas

Habrá una nueva bandera, negra, para advertir la inminencia de rayos; paradores en Mar del Plata y Pinamar contarán con desfibriladores para atender emergencias; nueva función de los guardavidas Playa

El mejor resultado en simulacros llegó cuando el cronómetro quedó clavado en 1′ 54″. Entonces hubo margen suficiente como para que en el plazo óptimo y perseguido de tres minutos, en uno de los extremos del balneario Honu Beach, el supuesto paciente estuviera en condiciones de recibir la descarga del desfibrilador portátil, equipamiento que debuta en la costa de esta ciudad con el primer parador cardioprotegido y promete expandirse en Pinamar con 30 puntos que aspiran a dar cobertura a todo el frente marítimo de ese distrito.

Esta novedad, sumada a la prometida incorporación de tecnologías que advertirán la inminencia de tormentas eléctricas y banderines negros que desde los puestos de guardavidas advertirán a los bañistas que deben salir del mar, es parte de las medidas preventivas de un esquema de seguridad en playas reforzado este verano tras la tragedia del parador Áfrika de Villa Gesell. El 10 de enero último murieron cuatro turistas alcanzados por un rayo y 22 persdonas sufrieron heridas. Pocos días después, otro episodio de similar riesgo en Mar del Plata dejó siete personas heridas.

Descartada la incorporación de pararrayos en los balnearios, reacción inicial que no se implementó porque según especialistas implicaba más riesgos que beneficios, parece quedar definido que la mejor solución para estas contingencias es la precaución de la gente y optimizar recursos para atender estas urgencias con tecnología y capacitación.

Gustavo Mondo, titular de Honu Beach, confirma que su balneario -con 32.000 m2- es el primero cardioprotegido con certificación de la Universidad Atlántica Argentina a partir de cursos de capacitación dirigidos por el licenciado Martín Javier Del Gaiso.

“Involucramos a más de 50 empleados, desde administrativos hasta carperos, maestranza y guardavidas, para que todos sepan qué hacer y cómo actuar ante una persona que entró en paro”, explicó a LA NACION. El desfibrilador portátil (DEA) cabe en un bolso de 20 centímetros por lado, tiene un costo que ronda los 2000 dólares y es muy sencillo de manejar hasta para un niño. “La inversión es mínima si se tiene en cuenta que disponer de estos equipos puede salvar una vida”, señaló.

Las estadísticas indican que si el desfibrilador se usa en un máximo de tres minutos posteriores al paro cardíaco las posibilidades de sobrevida son del 90%. Pero para eso, hasta que llegue el equipo al lugar, hace falta atender al paciente con masajes cardiorrespiratorios hasta tanto se realice el shock eléctrico.

Eduardo Dagostino, secretario de Salud de Pinamar, confirmó que las playas del distrito tendrán unos 30 dispositivos DEA durante este verano. Así harán de este distrito el primero con frente marítimo cardioprotegido. En este caso llegan en comodato a partir de un convenio con la firma Linck & Linck y su manejo estará a cargo de guardavidas municipales. “Estarán distribuidos en la costa y tan cerca como para que en un par de minutos de trote los puedan tener en el lugar del episodio”, dijo ayer a LA NACION.

Incluso contó que la semana pasada ya debutó el sistema con la atención a un menor de edad. No detalló los motivos que derivaron en el paro cardíaco, pero confirmó que con reanimación manual y el DEA lograron que el corazón volviera a latir.

Con estos recursos técnicos que se suman para dar respuestas ante la emergencia, la otra pata que se espera más sólida es la de la prevención. En particular con este fenómeno de las tormentas eléctricas, cuya presencia se anunciará en playas con una bandera negra cruzada con un rayo blanco.

“Tenemos un protocolo que implica aviso a los guardavidas jefes de área dos horas antes del momento previsto como de riesgo climático”, explicó el coordinador del Servicio de Playas en General Pueyrredón, Daniel Mestralet. Y media hora antes, a puro silbato, deberán lograr que nadie quede en el mar y la gente se retire o refugie en lugar seguro. Si bien no tienen poder de policía, deberán ser rigurosos para que no queden bañistas expuestos al riesgo.

Las advertencias llegarán desde áreas municipales involucradas con la cuestión climática. En Mar del Plata, la responsabilidad de advertir correrá por cuenta del Centro de Contingencias Meteorológicas. En otras comunas, el peso recaerá en Defensa Civil.

Pero el gobierno provincial comprometió alguna ayuda. Por un lado, equipamiento. La Jefatura de Gabinete y el Organismo para el Desarrollo Sustentable (OPDS) aportarían radares detectores de tormentas. Por otro, capacitación. Por eso deberá tener máxima difusión toda información vinculada con estos episodios: desde el significado de la flamante bandera negra hasta la necesidad de responder rápido a la orden del guardavidas que disponga el desalojo de playas por riesgo de rayos.
Fuente: treslineas.com.ar

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