Yacyretá y las postergaciones

Destino obligado de todo presidente, sin importar el color político, la represa binacional de Yacyretá será escenario hoy de un nuevo encuentro entre las autoridades de la Argentina y Paraguay, socios en el emprendimiento hidroeléctrico enclavado en el río Paraná, en jurisdicción de Ituzaingó, Corrientes.

Para Mauricio Macri será su primera visita en calidad de jefe de Estado y la agenda es significativa: la firma de un acta de entendimiento con su par paraguayo (Horacio Cartes) tendiente a alcanzar el reordenamiento financiero de esa entidad luego de un extenso litigio entre los dos países.

Del éxito de esta gestión depende la solución de un viejo diferendo económico (con muchos millones de dólares en juegos) y la concreción de nuevas obras conjuntas.

Acaso signifique una nueva (y mejor) oportunidad para Corrientes que ha sido en la historia de Yacyretá un protagonista de reparto, un prestanombre sin usufructo. La última vez que un jefe de Estado argentino visitó Yacyretá, Corrientes ni siquiera fue mencionada en el acto oficial. Fue en oportunidad de la presencia de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner que en su discurso sólo tuvo palabras para Misiones, provincia vecina que ha sido destinataria de casi todos los beneficios que generó el emprendimiento binacional.

Posadas, la capital misionera, y su espejo del otro lado del Paraná, Encarnación, florecieron con múltiples obras de infraestructura que financió la EBY, mientras las localidades correntinas que sufrieron el impacto directo de la represa siguen postergadas.

Es poco probable que la visita de hoy de Macri vaya a significar un giro en este consuetudinario olvido oficial, sumada a la incapacidad de las autoridades correntina de gestionar en favor de la provincia, pero un gesto bastaría para renovar la esperanza de que Yacyretá puede significar para Corrientes algo más que una ubicación geográfica. Hasta la energía aquí es más cara que en otros puntos del país.

Tener afincada en el territorio provincial a la represa hidroeléctrica que es la principal usina generadora del país no debería implicar un precio diferenciado o mejor calidad de servicio, pero sí compensaciones (en formato de obras) por el impacto que significó para el medio ambiente en Corrientes.

La tarifa y la calidad del servicio dependen de otros factores, propios de la gestión local, pero habrá que admitir que la presencia de Yacyretá en casa resultante inquietante. El sablazo que recibieron los usuarios con la nueva boleta de luz tiene que ver con otros detalles, que todavía se discuten, por ejemplo la eficiencia de la distribuidora provincial y la política de subsidios a nivel nacional.
El diario La Nación realizó recientemente una comparación entre la mayoría de las distribuidoras del país (las que publican sus cuadros tarifarios), tomando como base un consumo de 200Kw mensuales, el promedio residencial de una vivienda sin excesos de artefactos eléctricos.

No se computan descuentos por ahorros de energía ni tarifa social. Ese monto alcanza en Santa Fe los $456; en Neuquén $447,38; en Córdoba $406; en Jujuy $382,56; en Entre Ríos $321,68; en Catamarca $309,86; en San Luis $307,61; en Salta $292,88; en Corrientes $291,64; en Río Negro $273,90; en Misiones $263,69; en Chaco $257,96 (el precio del Kw incluye el IVA); en Mendoza $201,92.

Sobre la base de este cuadro, que ubica a Corrientes a mitad de tabla entre las más filosas con su tarifa eléctrica, dice el matutino de la familia Mitre que “a pesar del rebalanceo, las distribuidoras de Capital Federal siguen teniendo valores que están entre los más bajos del país. Para el ejemplo analizado, en Edesur se pagan $221,52, y en Edenor $213,34”. Una asimetría que se vuelve urticante, especialmente porque Yacyretá, la usina más grande del país, está en casa
Fuente: nortecorrientes.com

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